Tartt nació en 1963 en Greenwood, Misisipí, y se
crió rodeada de libros. A comienzos de los 80 se inscribió en la universidad de
Misisipí en Oxford hasta que el escritor Willie Morris, profesor en el campus,
la convenció para se matriculara en Bennington donde trabó amistad con Bret
Easton Ellis.
Reacia a las entrevistas y a
dejarse fotografiar, Tartt espacia sus trabajos. Los amantes de su literatura
han debido esperar 10 años para poder tener entre sus manos su tercer trabajo.
El jurado del Pulitzer ha premiado a El
jilguero por “la
madurez de una novela maravillosamente escrita, con unos personajes
exquisitamente perfilados que narra la dolorosa implicación de un adolescente
con un famoso cuadro que se ha librado de la destrucción. Un libro que estimula
la mente y toca el corazón”. El libro está nominado pare el premio del Círculo
Nacional de Críticos y para la medalla Andrew Carnegie.
Todas sus obras son largas, alrededor de 1.000 páginas, y todas
comparten un punto de partida común: comienzan con un asesinato., y todas
tienen un poso dickensiano del que ella no rehúye. “Los novelistas que hicieron
que quisiera escribir son en su mayoría del siglo XIX, Dickens, Melville,
Dostoiewsky, con Dickens a la cabeza”, señaló recientemente a The
New York Times

