lunes, 27 de octubre de 2014

Cuando no me respondes

Cuando no me respondes
me abandona el anhelo
el vacío me invade
burlando mi intento;
pero todo persiste.
y no puedo negarlo.
el enamoramiento está
como una llama lánguida
que vuelve a levantarse

 en ambiciosa oleada

jueves, 10 de julio de 2014

Herman Hesse biografía


Nació el 2 de julio de 1877 en Calw-Württemberg, pequeño lugar de la Suabia, al norte de la Selva Negra, Alemania. 

Hijo primogénito de un misionero báltico y de una madre nacida en la India e hija de otro misionero. 
Fue expulsado de muchos colegios. Entra en un seminario pero abandona los estudios teológicos y comienza a trabajar como mecánico y más tarde se empleó en una biblioteca, donde surgiría su pasión por la literatura. 
En la adolescencia intentó suicidarse por una pena de amor y su familia lo puso bajo atención médica. 
Se dedicó al periodismo por libre, lo que le inspira su primera novela, Peter Camenzind (1904), mismo año en el que contraería  matrimonio con María Bernoulli. En 1905 nace su hijo Bruno; en1909 su hijo Heiner y en 1911, su hijo Martin. En 1912 se traslada a Berna, Suiza, abandonando Alemania para siempre. En 1916 padece un ataque de nervios y recibe su primer tratamiento psicoterapéutico.
Durante la I Guerra Mundial, Hesse, que era pacifista, se traslada a Montagnola, Suiza; donde se nacionalizó en 1923. Fue por esta razón por la que se le consideró un traidor a la patria por los nazis. Se desposó en 1924 con Ruth Wenger, aunque el matrimonio no fue consumado. En 1931 se casaría con Ninon Dolbin.
Se convirtió en uno de los escritores más representativos de Europa; continuador de la línea del romanticismo alemán e intérprete al mismo tiempo de los problemas de la sociedad moderna. El tema central de su obra es la inquietud del hombre en busca de su destino. 
En su novela Demian (1919), se percibe la influencia del psiquiatra Carl Jung. En Viaje al Este (1932) expone las cualidades místicas de la experiencia humana. Siddharta (1922) también refleja su interés por el misticismo oriental. El lobo estepario (1927) expone la dualidad entre la individualidad rebelde y las convenciones burguesas, al igual que su obra posterior, Narciso y Goldmundo (1930). Su última novela fue El juego de abalorios (1943). 
Indiferente a las corrientes y movimientos literarios, rara vez aparecía en público y jamás firmó ejemplares. Ya mayor, aceptó el Premio Goethe, y el Premio de la Paz, pero no acudió a las respectivas ceremonias. Fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1946. 

Hermann Hesse falleció mientras dormía el 9 de agosto de 1962 a causa de una hemorragia cerebral, en Montagnola, Suiza. 




EL MARICA cuento de Abelardo Castillo

Escuchame, César: yo no sé por dónde andarás ahora, pero cómo me gustaría que leyeras esto. Sí. Porque hay cosas, 
palabras, que uno lleva mordidas adentro, y las lleva toda la vida. Pero una noche siente que debe escribirlas, 
decírselas a alguien porque si no las dice van a seguir ahí, doliendo, clavadas para siempre en la vergüenza. Y entonces 
yo siento que tengo que decírtelo. Escuchame. 
Vos eras raro. Uno de esos pibes que no pueden orinar si hay otro en el baño. En la laguna, me acuerdo, nunca te 
desnudabas delante de nosotros. A ellos les daba risa, y a mí también, claro; pero yo decía que te dejaran, que cada 
uno es como es. Y vos eras raro. Cuando entraste a primer año, venías de un colegio de curas; San Pedro debió de 
parecerte, no sé, algo así como Brobdignac. No te gustaba trepar a los árboles, ni romper faroles a cascotazos, ni 
correr carreras hacia abajo entre los matorrales de la barranca. Ya no recuerdo cómo fue. Cuando uno es chico, 
encuentra cualquier motivo para querer a la gente. Solo recuerdo que de pronto éramos amigos y que siempre 
andábamos juntos. Una mañana hasta me llevaste a misa. Al pasar frente al café, el colorado Martínez dijo con voz de 
flauta: “Adiós, los novios”. A vos se te puso la cara como fuego. Y yo me di vuelta, puteándolo, y le pegué tan 
tremendo sopapo, de revés, en los dientes, que me lastimé la mano. Después, vos me la querías vendar. Me mirabas. 
–Te lastimaste por mí, Abelardo. 
Cuando hablaste sentí frío en la espalda: yo tenía mi mano entre las tuyas y tus manos eran blancas, delgadas. No sé. 
Demasiado blancas, demasiado delgadas. 
–Soltame –dije. 
A lo mejor no eran tus manos, a lo mejor era todo: tus manos y tus gestos y tu manera de moverte, de hablar. Yo 
ahora pienso que antes también lo entendía, y alguna vez lo dije: dije que todo eso no significaba nada, que son 
cuestiones de educación, de andar siempre entre mujeres, entre curas. Pero ellos se reían y uno también, César, acaba 
riéndose. Acaba por reírse de macho que es. 
Y pasa el tiempo y una noche cualquiera es necesario recordar, decirlo todo. 
Fuimos inseparables. Hasta el día en que pasó aquello yo te quise de verdad. Oscura e inexplicablemente como 
quieren los que todavía están limpios. Me gustaba ayudarte. A la salida del colegio íbamos a tu casa y yo te enseñaba 
las cosas que no comprendías. Hablábamos. Entonces era fácil contarte, escuchar todo lo que a los otros se les calla. A 
veces me mirabas con una especie de perplejidad, con una mirada rara; la misma mirada, acaso, con la que yo no me 
atrevía a mirarte. Una tarde me dijiste: 
–Sabés, te admiro. 
No pude aguantar tus ojos; mirabas de frente, como los chicos y decías las cosas del mismo modo. Eso era. 
–Es un marica. 
–Déjense de macanas. Qué va a ser marica. 
–Por algo lo cuidás tanto… 
Y se reían. Y entonces daban ganas de decir que todos nosotros, juntos, no valíamos la mitad de lo que valía él, de lo 
que valías, pero en aquel tiempo la palabra era difícil, y la risa fácil. Y uno también acepta -uno también elige-, acaba 
por enroñarse, quiere la brutalidad de esa noche, cuando vino el negro y dijo me pasaron un dato. Me pasaron un 
dato, dijo, que por las quintas hay una gorda que cobra cinco pesos, vamos y de paso lo hacemos debutar al machón, 
al César. Y yo dije macanudo. 
–César, esta noche vamos a dar una vuelta con los muchachos. Quiero que vengas. 
–¿Con los muchachos?… 
–Sí. Qué tiene. 
–Y bueno, vamos. 
Porque no solo dije macanudo, sino que te llevé engañado. Y fuimos. Y vos te diste cuenta de todo cuando llegamos al 
rancho. La luna enorme, me acuerdo: alta entre los árboles. 
–Abelardo, vos lo sabías. 
–Callate y entrá. 
–¡Lo sabías! 
–Entrá, 
Escuchame, César: yo no sé por dónde andarás ahora, pero cómo me gustaría que leyeras esto. Sí. Porque hay cosas, 
palabras, que uno lleva mordidas adentro, y las lleva toda la vida. Pero una noche siente que debe escribirlas, 
decírselas a alguien porque si no las dice van a seguir ahí, doliendo, clavadas para siempre en la vergüenza. Y entonces 
yo siento que tengo que decírtelo. Escuchame. 
Vos eras raro. Uno de esos pibes que no pueden orinar si hay otro en el baño. En la laguna, me acuerdo, nunca te 
desnudabas delante de nosotros. A ellos les daba risa, y a mí también, claro; pero yo decía que te dejaran, que cada 
uno es como es. Y vos eras raro. Cuando entraste a primer año, venías de un colegio de curas; San Pedro debió de 
parecerte, no sé, algo así como Brobdignac. No te gustaba trepar a los árboles, ni romper faroles a cascotazos, ni 
correr carreras hacia abajo entre los matorrales de la barranca. Ya no recuerdo cómo fue. Cuando uno es chico, 
encuentra cualquier motivo para querer a la gente. Solo recuerdo que de pronto éramos amigos y que siempre 
andábamos juntos. Una mañana hasta me llevaste a misa. Al pasar frente al café, el colorado Martínez dijo con voz de 
flauta: “Adiós, los novios”. A vos se te puso la cara como fuego. Y yo me di vuelta, puteándolo, y le pegué tan 
tremendo sopapo, de revés, en los dientes, que me lastimé la mano. Después, vos me la querías vendar. Me mirabas. 
–Te lastimaste por mí, Abelardo. 
Cuando hablaste sentí frío en la espalda: yo tenía mi mano entre las tuyas y tus manos eran blancas, delgadas. No sé. 
Demasiado blancas, demasiado delgadas. 
–Soltame –dije. 
A lo mejor no eran tus manos, a lo mejor era todo: tus manos y tus gestos y tu manera de moverte, de hablar. Yo 
ahora pienso que antes también lo entendía, y alguna vez lo dije: dije que todo eso no significaba nada, que son 
cuestiones de educación, de andar siempre entre mujeres, entre curas. Pero ellos se reían y uno también, César, acaba 
riéndose. Acaba por reírse de macho que es. 
Y pasa el tiempo y una noche cualquiera es necesario recordar, decirlo todo. 
Fuimos inseparables. Hasta el día en que pasó aquello yo te quise de verdad. Oscura e inexplicablemente como 
quieren los que todavía están limpios. Me gustaba ayudarte. A la salida del colegio íbamos a tu casa y yo te enseñaba 
las cosas que no comprendías. Hablábamos. Entonces era fácil contarte, escuchar todo lo que a los otros se les calla. A 
veces me mirabas con una especie de perplejidad, con una mirada rara; la misma mirada, acaso, con la que yo no me 
atrevía a mirarte. Una tarde me dijiste: 
–Sabés, te admiro. 
No pude aguantar tus ojos; mirabas de frente, como los chicos y decías las cosas del mismo modo. Eso era. 
–Es un marica. 
–Déjense de macanas. Qué va a ser marica. 
–Por algo lo cuidás tanto… 
Y se reían. Y entonces daban ganas de decir que todos nosotros, juntos, no valíamos la mitad de lo que valía él, de lo 
que valías, pero en aquel tiempo la palabra era difícil, y la risa fácil. Y uno también acepta -uno también elige-, acaba 
por enroñarse, quiere la brutalidad de esa noche, cuando vino el negro y dijo me pasaron un dato. Me pasaron un 
dato, dijo, que por las quintas hay una gorda que cobra cinco pesos, vamos y de paso lo hacemos debutar al machón, 
al César. Y yo dije macanudo. 
–César, esta noche vamos a dar una vuelta con los muchachos. Quiero que vengas. 
–¿Con los muchachos?… 
–Sí. Qué tiene. 
–Y bueno, vamos. 
Porque no solo dije macanudo, sino que te llevé engañado. Y fuimos. Y vos te diste cuenta de todo cuando llegamos al 
rancho. La luna enorme, me acuerdo: alta entre los árboles. 
–Abelardo, vos lo sabías. 
–Callate y entrá. 
–¡Lo sabías! 
–Entrá, te digo.
 El marido de la gorda, grandote como la puerta, nos miraba socarronamente. Dijo que eran cinco pesos. Cinco pesos 
por cabeza, pibes: siete por cinco treinta y cinco. Verle la cara a Dios, había dicho el negro. De la pieza salió un chico, 
tendría cuatro o cinco años. Moqueando, se pasaba el revés de la mano por la boca. Nunca me voy a olvidar de aquel 
gesto. Sus piecitos desnudos eran del mismo color que el piso de tierra. 
El negro hizo punta. Yo sentía una cosa, una pelota en el estómago. No me atrevía a mirarte. Los demás hacían chistes 
brutales. Desacostumbradamente brutales, en voz de secreto. Estaban, todos estábamos asustados como locos. A 
Roberto le tembló el fósforo cuando me dio fuego. 
–Debe estar sucia. 
Después, el negro salió de la pieza y venía sonriendo. Triunfador. Abrochándose. 
Nos guiñó un ojo. 
–Pasa vos, Cacho. 
–No, yo no. Yo, después. 
Entró el colorado, después Roberto. Y cuando salían, salían distintos. Salían no sé, salían hombres. Sí, esa era la 
impresión que yo tenía. 
Después entré yo. Y cuando salí, vos no estabas. 
–¿Dónde está César? 
No recuerdo si grité, pero quise gritar. Alguien me había contestado: disparó. Y el ademán -un ademán que pudo ser 
idéntico al del negro- se me heló en la punta de los dedos, en la cara, me lo borró el viento del patio, porque de 
pronto yo estaba fuera del rancho. 
–Vos también te asustaste, pibe. 
Tomando mate contra un árbol vi al marido de la gorda; el chico jugaba entre sus piernas. 
–Qué me voy a asustar. Busco al otro, al que se fue. 
–Agarró pa ayá –con la misma mano que sostenía la pava, señaló el sitio. Y el chico sonreía. El chico también dijo pa 
ayá. 
Te alcancé frente al Matadero Viejo; quedaste arrinconado contra un cerco. Me mirabas. Siempre me mirabas. 
–Lo sabías. 
–Volvé. 
–No puedo, Abelardo, te juro que no puedo. 
–Volvé, ¡animal! 
–Por Dios que no puedo. 
–Volvé o te llevo a patadas en el culo. 
La luna grande, no me olvido, blanquísima luna de verano entre los árboles y tu cara de tristeza o de vergüenza, tu 
cara de pedirme perdón, a mí, tu hermosa cara iluminada, desfigurándose de pronto. Me ardía la mano. Pero había 
que golpear, lastimar, ensuciarte para olvidarme de aquella cosa, como una arcada, que me estaba atragantando. 
–Bruto –dijiste–. Bruto de porquería. Te odio. Sos igual, sos peor que los otros. 
Te llevaste la mano a la boca, igual que el chico cuando salía de la pieza. No te defendiste. 
Cuando te ibas, todavía alcancé a decir: 
–Maricón. Maricón de mierda. 
Y después lo grité. 
Escuchame, César. Es necesario que leas esto. Porque hay cosas que uno lleva mordidas, trampeadas en la vergüenza 
toda la vida, hay cosas por las que uno, a solas, se escupe la cara en el espejo. Pero de golpe, un día, necesita decirlas, 
confesárselas a alguien. Escuchame. 
Aquella noche, al salir de la pieza de la gorda, yo le pedí, por favor, que no se lo vaya a contar a los otros. 
Porque aquella noche yo no pude. Yo tampoco pude.

RESCATANDO CUENTISTAS



La intención es dar la oportunidad a nuestros lectores de leer a extraordinarios cuentistas, porque
aquellos que sienten la necesidad de escribir, mientras más lean mejor. En este caso presentamos a
Abelardo Castillo, que confesamos no haber leído antes. Nos encontramos con la grata sorpresa de
un muy buen cuentista. Espero lo disfruten


BIOGRAFÍA
Abelardo Castillo nació en Buenos Aires, el 27 de marzo de 1935. La familia se trasladó inmediatamente a San Pedro, donde el escritor vivió hasta los diecisiete años, y en 1952 regresó a Buenos Aires.
Publicó su primer cuento, "Volvedor", que ganó un concurso de la revista Vea y Lea. Junto con Arnoldo Liberman, Humberto Constantini, Oscar Castello y Víctor García Robles fundó la revista de literatura El Grillo de Papel, que fue prohibida en 1960 por el gobierno de Arturo Frondizi.
En 1961 fundó y dirigió conjuntamente con Liliana Heker El Escarabajo de Oro que apareció hasta 1974.
Castillo ha sido uno de los grandes defensores del relato breve, y  recibió una mención en el Premio Casa de las Américas (Cuba), categoría cuentos por Las otras puertas pero también ha cultivado el teatro, en 1963 su obra de teatro Israfel recibió el Primer Premio Internacional de Autores Dramáticos Latinoamericanos Contemporáneos del Institute International du Theatre, UNESCO, París y en 1964 El otro Judas obtuvo el Primer Premio en el Festival de Teatro de Nancy.
En 1969 conoció a la escritora Sylvia Iparraguirre, quien se convertirá en su mujer. A través de El Escarabajo de Oro, conoció al escritor Julio Cortázar. En 1974 cesó esta revista pero dos años después ya estaba involucrado en la revista El Ornitorrinco, junto a Liliana Heker y Sylvia Iparraguirre, esta publicación logró salir hasta 1985 y ha sido considerada una de las publicaciones más importantes en el campo de la resistencia cultural a la dictadura militar instaurada el 24 de marzo de este año.
Recibió en 1993 el Premio Nacional Esteban Echeverría por el conjunto de su obra. Y en 1994 el Premio Konex de Platino, otorgado por la Fundación Konex, al mejor cuentista argentino del quinquenio 1989-1993. En 2007  recibió el Premio Casa de las Américas de Narrativa José María Arguedas por El espejo que tiembla.
Su obra ha sido traducida  al inglés, francés, italiano, alemán, ruso y polaco

sábado, 14 de junio de 2014

Donna Tartt gana el Pulitzer de novela por ‘El jilguero’


Tartt nació en 1963 en Greenwood, Misisipí, y se crió rodeada de libros. A comienzos de los 80 se inscribió en la universidad de Misisipí en Oxford hasta que el escritor Willie Morris, profesor en el campus, la convenció para se matriculara en Bennington donde trabó amistad con Bret Easton Ellis.
Reacia a las entrevistas y a dejarse fotografiar, Tartt espacia sus trabajos. Los amantes de su literatura han debido esperar 10 años para poder tener entre sus manos su tercer trabajo.
El jurado del Pulitzer ha premiado a El jilguero por “la madurez de una novela maravillosamente escrita, con unos personajes exquisitamente perfilados que narra la dolorosa implicación de un adolescente con un famoso cuadro que se ha librado de la destrucción. Un libro que estimula la mente y toca el corazón”. El libro está nominado pare el premio del Círculo Nacional de Críticos y para la medalla Andrew Carnegie.
Todas sus obras son largas, alrededor de 1.000 páginas, y todas comparten un punto de partida común: comienzan con un asesinato., y todas tienen un poso dickensiano del que ella no rehúye. “Los novelistas que hicieron que quisiera escribir son en su mayoría del siglo XIX, Dickens, Melville, Dostoiewsky, con Dickens a la cabeza”, señaló recientemente a The New York Times

Maestro de la novela negra Premio Príncipe De Asturias de las Letras.

El escritor irlandés John Banville, de 68 años, se ha convertido este miércoles en el nuevo Premio Príncipe de Asturias de las Letras, según decisión del jurado reunido en Oviedo que lo premia por "su inteligente, honda y original creación novelesca" y, "a su otro yo", Benjamin Black -el pseudónimo que utiliza para escibrir novela negra-, por sus "turbadoras y críticas novelas policiacas".
Nacido en Wexford (Irlanda) en 1945 y maestro de la novela negra, este escritor irlandés está considerado como uno de los grandes de la literatura contemporánea y muchos críticos lo definen como "el heredero natural" de Nabokov.
Dotado de una prosa precisa y con un estilo que se reconoce por el uso del humor negro en la boca del narrador, a lo largo de su carrera ha recibido, entre otros galardones, el Premio Booker en 2005 con la novela El Mar, que también ganó el Irish Book Award como mejor novela del año; y en 2011 recibió el prestigioso Premio Franz Kafka, considerado por muchos como la antesala del Premio Nobel.

sábado, 26 de abril de 2014

ELENA PONIATOWSKA, cuento breve

LA IDENTIDAD          Yo venía cansado. Mis botas estaban cubiertas de lodo y las arrastraba como si fueran féretros. La mochila se me encajaba en la espalda, pesada. Había caminado mucho, tanto que lo hacía como un animal que se defiende. Pasó un campesino en su carreta y se detuvo. Me dijo que subiera. Con trabajo me senté a su lado. Calaba frío. Tenía la boca seca, agrietada en la comisura de los labios; la saliva se me había hecho pastosa. Las ruedas se hundían en la tierra dando vuelta lentamente. Pensé que debía hacer el esfuerzo de girar como las ruedas y empecé a balbucear unas cuantas palabras. Pocas. Él contestaba por no dejar y seguimos con una gran paciencia, con la misma paciencia de la mula que nos jalaba por los derrumbaderos, con la paciencia del mismo camino, seco y vencido, polvoroso y viejo, hilvanando palabras cerradas como semillas, mientras el aire se enrarecía porque íbamos de subida –casi siempre se va de subida-, hablamos, no sé, del hambre, de la sed, de la montaña, del tiempo, sin mirarnos siquiera. Y de pronto, en medio de la tosquedad de nuestras ropas sucias, malolientes, el uno junto al otro, algo nos atravesó blanco y dulce, una tregua transparente. Y nos comunicamos cosas inesperadas, cosas sencillas, como cuando aparece a lo largo de una jornada gris un espacio tierno y verde, como cuando se llega a un claro en el bosque. Yo era forastero y sólo pronuncié unas cuantas palabras que saqué de mi mochila, pero eran como las suyas y nada más las cambiamos unas por otras. Él se entusiasmó, me miraba a los ojos, y bruscamente los árboles rompieron el silencio. “Sabe, pronto saldrá el agua de las hendiduras”. “No es malo vivir en la altura. Lo malo es bajar al pueblo a echarse un trago porque luego allá andan las viejas calientes. Después es más difícil volver a remontarse, no más acordándose de ellas”… Dijimos que se iba a quitar el frío, que allá lejos estaban los nubarrones empujándolo y que la cosecha podía ser buena. Caían nuestras palabras como gruesos terrones, como varas resecas, pero nos entendíamos.
Llegamos al pueblo donde estaba el único mesón. Cuando bajé de la carreta empezó a buscarse en todos los bolsillos, a vaciarlos, a voltearlos al revés, inquieto, ansioso, reteniéndome con los ojos: “¿Qué le regalaré? ¿qué le regalo? Le quiero hacer un regalo…” Buscaba a su alrededor, esperanzado, mirando el cielo, mirando el campo. Hurgoneó de nuevo en su vestido de miseria, en su pantalón tieso, jaspeado de mugre, en su saco usado, amoldado ya a su cuerpo, para encontrar el regalo. Miró hacia arriba, con una mirada circular que quería abarcar el universo entero. El mundo permanecía remoto, lejano, indiferente. Y de pronto todas las arrugas de su rostro ennegrecido, todos esos surcos escarbados de sol a sol, me sonrieron. Todos los gallos del mundo habían pisoteado su cara, llenándola de patas. Extrajo avergonzado un papelito de no sé dónde, se sentó nuevamente en la carreta y apoyando su gruesa mano sobre las rodillas tartamudeó:
-Ya sé, le voy a regalar mi nombre

NTIDAD

Animate a publicar

Volvemos a insistir creyendo que no somos capaces de llegar a tí. A mi también me cuesta dar a conocer lo que escribo. Siempre siento que algo falta, temo la crítica, pero la única manera de saberlo es la de darnos a conocer. Aprovecha este espacio. No te cobramos nada. Pensarás que no muchos nos leen, pero si publicás podes decirle a tus amigos que te lean. Dale, cruzá el abismo....

Cuento corto de García Márquez

Espantos de Agosto
Llegamos a Arezzo un poco antes del medio día, y perdimos más de dos horas buscando el castillo renacentista que el escritor venezolano Miguel Otero Silva había comprado en aquel recodo idílico de la campiña toscana. Era un domingo de principios de agosto, ardiente y bullicioso, y no era fácil encontrar a alguien que supiera algo en las calles abarrotadas de turistas. Al cabo de muchas tentativas inútiles volvimos al automóvil, abandonamos la ciudad por un sendero de cipreses sin indicaciones viales, y una vieja pastora de gansos nos indicó con precisión dónde estaba el castillo. Antes de despedirse nos preguntó si pensábamos dormir allí, y le contestamos, como lo teníamos previsto, que sólo íbamos a almorzar.

                                              – Menos mal – dijo ella – porque en esa casa espantan.
Mi esposa y yo, que no creemos en aparecidos de1 medio día, nos burlamos de su credulidad. Pero nuestros dos hijos, de nueve y siete años, se pusieron dichosos con la idea de conocer un fantasma de cuerpo presente.

Miguel Otero Silva, que además de buen escritor era un anfitrión espléndido y un comedor refinado, nos esperaba con un almuerzo de nunca olvidar. Como se nos había hecho tarde no tuvimos tiempo de conocer el interior del castillo antes de sentarnos a la mesa, pero su aspecto desde fuera no tenía nada de pavoroso, y cualquier inquietud se disipaba con la visión completa de la ciudad desde la terraza florida donde estábamos almorzando. Era difícil creer que en aquella colina de casas encaramadas, donde apenas cabían noventa mil personas, hubieran nacido tantos hombres de genio perdurable. Sin embargo, Miguel Otero Silva nos dijo con su humor caribe que ninguno de tantos era el más insigne de Arezzo.

– El más grande – sentenció – fue Ludovico.

Así, sin apellidos: Ludovico, el gran señor de las artes y de la guerra, que había construido aquel castillo de su desgracia, y de quien Miguel nos habló durante todo el almuerzo. Nos habló de su poder inmenso, de su amor contrariado y de su muerte espantosa. Nos contó cómo fue que en un instante de locura del corazón había apuñalado a su dama en el lecho donde acababan de amarse, y luego azuzó contra sí mismo a sus feroces perros de guerra que lo despedazaron a dentelladas. Nos aseguró, muy en serio, que a partir de la media noche el espectro de Ludovico deambulaba por la casa en tinieblas tratando de conseguir el sosiego en su purgatorio de amor.

El castillo, en realidad, era inmenso y sombrío. Pero a pleno día, con el estómago lleno y el corazón contento, el relato de Miguel no podía parecer sino una broma como tantas otras suyas para entretener a sus invitados. Los ochenta y dos cuartos que recorrimos sin asombro después de la siesta, habían padecido toda clase de mudanzas de sus dueños sucesivos. Miguel había restaurado por completo la planta baja y se había hecho construir un dormitorio moderno con suelos de mármol e instalaciones para sauna y cultura física, y la terraza de flores intensas donde habíamos almorzado. La segunda planta, que había sido la más usada en el curso de los siglos, era una sucesión de cuartos sin ningún carácter, con muebles de diferentes épocas abandonados a su suerte. Pero en la última se conservaba una habitación intacta por donde el tiempo se había olvidado de pasar. Era el dormitorio de Ludovico.

Fue un instante mágico. Allí estaba la cama de cortinas bordadas con hilos de oro, y el sobrecama de prodigios de pasamanería todavía acartonado por la sangre seca de la amante sacrificada. Estaba la chimenea con las cenizas heladas y el último leño convertido en piedra, el armario con sus armas bien cebadas, y el retrato al óleo del caballero pensativo en un marco de oro, pintado por alguno de los maestros florentinos que no tuvieron la fortuna de sobrevivir a su tiempo. Sin embargo, lo que más me impresionó fue el olor de fresas recientes que permanecía estancado sin explicación posible en el ámbito del dormitorio.

Los días del verano son largos y parsimoniosos en la Toscana, y el horizonte se mantiene en su sitio hasta las nueve de la noche. Cuando terminamos de conocer el castillo eran más de las cinco, pero Miguel insistió en llevarnos a ver los frescos de Piero della Francesca en la Iglesia de San Francisco, luego nos tomamos un café bien conversado bajo las pérgolas de la plaza, y cuando regresamos para recoger las maletas encontramos la cena servida. De modo que nos quedamos a cenar.

Mientras lo hacíamos, bajo un cielo malva con una sola estrella, los niños prendieron unas antorchas en la cocina, y se fueron a explorar las tinieblas en los pisos altos. Desde la mesa oíamos sus galopes de caballos cerreros por las escaleras, los lamentos de las puertas, los gritos felices llamando a Ludovico en los cuartos tenebrosos. Fue a ellos a quienes se les ocurrió la mala idea de quedarnos a dormir. Miguel Otero Silva los apoyó encantado, y nosotros no tuvimos el valor civil de decirles que no.

Al contrario de lo que yo temía, dormimos muy bien, mi esposa y yo en un dormitorio de la planta baja y mis hijos en el cuarto contiguo. Ambos habían sido modernizados y no tenían nada de tenebrosos. Mientras trataba de conseguir el sueño conté los doce toques insomnes del reloj de péndulo de la sala, y me acordé de la advertencia pavorosa de la pastora de gansos. Pero estábamos tan cansados que nos dormimos muy pronto, en un sueño denso y continuo, y desperté después de las siete con un sol espléndido entre las enredaderas de la ventana. A mi lado, mi esposa navegaba en el más apacible de los inocentes. Qué tontería – me dije –, que alguien siga creyendo en fantasmas por estos tiempos. Sólo entonces me estremeció el olor de fresas recién cortadas, y vi la chimenea con las cenizas frías y el último en la alcoba de la planta baja donde nos habíamos acostado la noche anterior, sino en el dormitorio de Ludovico, bajo la cornisa y las cortinas polvorientas y las sábanas empapadas de sangre todavía caliente de su cama maldita.

ELENA PONIATOWSKA, UNA MEXICANA DISTINGUIDA CON EL PREMIO CERVANTES

Una periodista de a pie encaramada en lo más alto de las letras en español. Y haciendo gala de su mexicanidad: autóctono vestido rojo de adornos amarillos con un faldón rematado en encaje blanco y como pendientes el recuerdo y la magia de los pescaditos de oro que hacía y deshacía el coronel Aureliano Buendía al final de sus días, por la gracia de Gabriel García Márquez. “Antes de Gabo éramos los condenados de la Tierra. Pero con sus Cien años de soledad le dio alas a América Latina. Y es ese gran vuelo el que hoy nos envuelve y hace que nos crezcan flores en la cabeza”

jueves, 17 de abril de 2014

A LOS 87 AÑOS FALLECE GABRIEL GARCIA MARQUEZ

GABO

Referente indiscutido del realismo mágico latinoamericano y maestro del periodismo, el escritor colombiano y Premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez murió hoy a los 87 años de edad en Ciudad de México, donde residía, confirmaron distintos medios internacionales.

Protagonista del Boom que junto a escritores como Julio Cortázar, Carlos Fuentes y Mario Vargas Llosa posicionó la literatura latinoamericana del otro lado del Atlántico, su última aparición pública -de típico traje claro, alegre y de buen talante- fue el 6 de marzo pasado en su casa del DF, para escuchar las mañanitas que cada año le cantan con motivo de su cumpleaños.

miércoles, 16 de abril de 2014

LA COCINA


Tomar toda la ropa 
y arrojarla al canasto.
Una vez desnudo externamente,
se hace la misma operación con roles y máscaras usuales.

Luego se abre una ventana
y se sacuden por allí las pretensiones.

Reposar un instante.
Aguzar el oído, 
atisbar el momento.

Adelgazar la masa suavemente,
sin mirarla.
La mirada debe ser llevada por el viento.
Probar el punto,
escuchar el murmullo,
comprobar si un aroma de risas
va creciendo.

Ponerse el gorro de los locos,
sacudir dulcemente la cabeza.

Reposar un instante.

Si hay un centro silencioso
que se expande,
se verá la realidad de un modo nuevo.

En ese punto, dejar que todo fluya,
sentirse un relajado recipiente,
elegir las palabras, los colores,
el ritmo, los acentos.

Condimentar a gusto.
Darse tiempo.

Escribir el poema. Sorprenderse.
Dárselo a los amigos, que lo prueben.
Sonreír. Disfrutar. Volver a la cocina.
ISAIAS NOBEL

Julio 3, 1999.

Más de 80 mil personas visitaron el Encuentro Federal de la Palabra

Con la palabra como protagonista, el festival ofrece una intensa programación, que incluye narrativa y poesía, teatro, cine, canción, radio y televisión, cultural digital, periodismo, humor gráfico e historietas. También habrá un encuentro de jóvenes de la Patria Grande y otro de intelectuales latinoamericanos.

Desde su inicio el último 9 de abril pasaron por Tecnópolis escritores, pensadores, dramaturgos y músicos de diferentes puntos del país que acercaron al público -marcado por una fuerte impronta familiar- las más variadas propuestas que tienen a la palabra como protagonista y herramienta de democracia e inclusión social.

jueves, 20 de marzo de 2014

Ranking de libros más vendidos

"Bajo la misma estrella", de John Green, conservó el primer puesto en la lista de Ficción y "Fuerza propia. La Cámpora por dentro", de Sandra Russo, lo hizo en la de No Ficción, en la semana del 10 al 16 de marzo de 2014.

Novedades Editoriales: Un 2014 cargado de nuevas voces, rescates y esperadas ficciones

El catálogo de prestigiosas editoriales independientes locales se renueva este 2014 con rescates, novedosas ficciones internacionales, esperados libros de argentinos como Leonardo Oyola, Gabriela Cabezón Cámara y Leandro Avalos Blacha y un combo de narrativa brasileña, palpitando una feria del libro que tendrá como invitada a la ciudad de San Pablo.

Julio Cortázar, el escritor más traducido del mundo

El escritor homenajeado en el Salón del Libro de París, es también el argentino más traducido en el mundo, según el Programa Sur (PROSUR) de apoyo a las traducciones creado en 2009 en Argentina y uno de los más exitosos de América, que también llega a Francia con conferencias y homenajes

El Salón del Libro de París: gran vidriera para la literatura argentina

Nuestro país es invitado de honor, entre el 21 y el 24 de marzo, ante un mercado de exigentes lectores. Esta maratón de la literatura en el Porte de Versailles de la capital de Francia, dura cuatro intensos días, atrae la visita de 1.200 editores y 4.500 autores, 500 encuentros, 45 países representados y 200.000 lectores.

domingo, 29 de diciembre de 2013

Un Brindis...

Levanto mi copa y brindo por todos aquellos que se animan a escribir.
Pidiendo para que nunca abandonen y sigan contando historias, sigan
hilvanando bellas palabras para regocijo de los que leen. Brindo por 
su imaginación, por su vuelo, por su creatividad.
Brindo además, por los lectores que no conocen fronteras ni límites para
leer, que navegan en mundos fantásticos, que se emocionan con vivencias
ajenas o logran vuelos imaginarios fuera de todo límite.

SALUD PARA TODOS Y GRACIAS PARA TODOS LOS QUE HAN 
VISITADO ESTE BLOG , QUE SOLO PRETENDE SER UN NEXO
ENTRE ESCRITORES Y LECTORES.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Animate a publicar

Agregamos una sección más, con el propósito de brindar un espacio
para que publiqués esos escritos que no te animás a dar a conocer.

Esperamos aproveches la oportunidad y ya sea un cuento, un relato,
poesías,etc., lo podés hacer en este espacio.
.
En la sección CUENTOS, también publicaremos a escritores consagrados para tener la oportunidad de leer sus obras, porque
siempre tenemos que estar en disposición de aprender. La escritura
no es solamente una página en blanco que tengo que llenar. Puedo leer 
y conocer otras formas y estilos, para luego aplicar mi propia mirada.

                                                                                                   Teresa Tamayo

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La memoria nos alumbra el futuro

Entrevista a Rodolfo Braceli por Roberto Valenti

Roberto Valenti: ...Hoy tenemos un invitado especial, con el vamos a recordar a Aldo Braga. Si yo tuviera que leer la trayectoria de nuestro invitado las dos horas de programa no me alcanzarían, pero por suerte es conocido por todos, no solo por los mendocinos, es conocido mundialmente. Es fundamentalmente periodista, pero además es poeta, ensayista, novelista, dramaturgo, cineasta y que nació en Luján de Cuyo, en Mendoza...
Rodolfo Braceli: (...) Para mí también será un enorme gusto hablar sobre el Tano Braga.
Roberto: ¿Cuál es tu mirada sobre Aldo, que fue tu amigo?
Rodolfo: Aldo fue esencialmente un mendocino que no nació en Mendoza. Fue un actor -digo fue y debiera corregirme, decir“es”- con quien fuimos amigos desde Mendoza, en la época en que los dos vivíamos allí y luego prosiguió en Buenos Aires. Compartimos algunas presentaciones de mis libros en donde él puso la respiración de su voz maravillosa. Creo que si estuviera ahora estaríamos con Aldo Braga haciendo la lectura de mi libro más nuevo (“Perfume de Gol”) que va a contar con grandes voces y grandes lectores, como Hugo Guerrero Marthineitz, Betti Erizalde, Alejandro Apo...
Roberto: Me hablaste de Marthineitz y me estas dando una buena noticia porque estuvo enfermo.
Rodolfo: estuvo muy enfermo pero bueno, muy enfermo y muy loco como siempre.
Roberto: Sí, totalmente.
Rodolfo: y Alejandro Apo también, supongo que el Tano Braga también hubiera sido de la partida para tener una especie de selección Argentina de lectores. Y la verdad que cada vez que hay algo así, como una presentación lo extraño al Tano, porque compartimos por ejemplo en los año 67-68 un cachito antes de que Locche fuera campeón mundial, yo hice un medio metraje.
Roberto: Sí, para Nicolino.
Rodolfo: sobre Nicolino, con Nicolino con actores de Mendoza y la voz que acompañaba a esa película de media hora era la del Tano Braga
Roberto: Te diste un lujo ahí...
Rodolfo: Y claro, después a la hora de vender la película, la quisieron reemplazar por una voz extraordinaria, que era la del Cacho Fontana, pero yo no quise. Ssacrificamos, digamos alguna ventaja económica, pero el hecho es que ahí estuvo la voz del Tano Braga.
Roberto: ¡Qué bueno poner el talento por encima de la guita! Yo lo digo siempre porque eso ocurrió con Piazzolla y con muchos.
Rodolfo: Sabés que no es ningún mérito, es darse algunos gustos en vida. En algún caso uno se manda a cambiar de una revista que le da mucho dinero o a veces uno le da una patada en el traste a alguien.. Lo cual significa mucho menos pesos pero una satisfacción inmensa. Estoy diciendo esto y estoy pensando en el Tano Braga, el Tano era así una especie de anarquista que no ponía bombas de las otras, era un festival de nihilismo sentarse con él era bueno…, vamos a criticar así a destajo todo, era una fiesta de crítica, de critica lúcida, él por ejemplo, me acuerdo, era hincha de River, detestaba a Menotti, fue uno de los primeros, un avanzado, en detestar a Menotti.
Roberto: Junto con Dante Panzeri
Rodolfo: Claro, le reventaba la solemnidad de Menotti y el puro bla bla...
Roberto: Y ese asunto de firmar comunicados de las Madres de Plaza de Mayo y abrazarse con Galtieri.
Rodolfo: Exactamente cosa que hizo el Sr. Menotti y dirigió aquella selección Argentina, no culpo a los jugadores porque los jugadores en general no hacían ningún alarde ideológico. Alguien que hace alarde ideológico después, alguien que se abrazara efusivamente con un dictador, un torturador, que comparte con toda la cúpula militar, no puede después hacer alarde de izquierda. El Tano fue uno de los primeros que detestó a este personaje con su gran sentido crítico. Era muy amigo, éramos, con Miguel Guerrero, otro hombre del teatro, que acá en Buenos Aires tuvo una extraordinaria presencia como Director, sobre todo, mientras el Tano trabajaba en el teatro San Martín. Era uno de los del elenco, una de las figuras centrales del elenco del San Martín por muchos años.
Roberto: Y uno dice Teatro San Martín y estamos hablando de uno de los teatros mas prestigiosos del mundo, pisar las tablas del San Martín, no cualquiera...
Rodolfo: Claro, pero además, las pisó por años y era uno de los cinco o seis actores centrales. Y sin embargo era increíble la poca pelota que se le daba al Tano Braga en Mendoza.
Roberto: Sí, de eso te quería hablar, justamente.
Rodolfo: Por ejemplo los fines de año siempre nos encontrábamos allá de vuelta porque por una cuestión de amigos y de familia, íbamos a pasar las fiestas y demás. Era habitual que los diarios de Mendoza, a los mendocinos aporteñados con alguna trayectoria los entrevistaran, que estás haciendo, que esto y que lo otro, la nota, la fotito. Ahora el Tano Braga fue sistemáticamente marginado, a él no le importaba pero le dolía. No se le daba pelota, no se lo tenía en consideración, formó parte de una generación de actores muy importantes y transcendentes.
Roberto: Y estudioso. ¿Con quien estudió acá en Mendoza?
Rodolfo: con Galina Tolmacheva, ahí estaba con políticos, Carlitos Unn y se tuvo que ir de Mendoza porque lo cercaron con las bombas, con la persecución.
Roberto: y bueno al Tano Braga hay que decirlo con todas las letras lo echó de Libertador el dictador Ongania..
Rodolfo: ...Que fue uno de los otros prólogos que tuvo la dictadura militar, que empezó en el 76, pero tuvo prólogos como la triple A y prólogos como….
Roberto: Un día deberíamos tocar ese tema porque no es a partir del 76 que empieza la cosa.
Rodolfo: Claro, pero en el 76 se produjo explícitamente la más atroz dictadura que tuvo la historia Argentina.
Roberto: El huevo de la serpiente ya lo había puesto a Onganía y me parece que el gobierno democrático con López Rega también.
Rodolfo: Onganía y la Triple A, y después vino el golpe militar y cívico, porque tuvo una extraordinaria adhesión de civiles y tuvo ahí como cráneo de la estructura económica y de la devastación económica a ese hijo de la rural, Martínez de Hoz.
Roberto: Estas cosas la gente de la cultura como el Tano Braga la padecieron muchísimo, verdad?
Rodolfo: Seguro, realmente creo que si el Tano se quedaba en Mendoza aunque era todo una cuestión ideológica, de cabeza, seguramente lo hubiera pasado muy mal y tal vez hubiera desaparecido, o muerto mucho antes. Ahora volviendo al tema de Mendoza y la ingratitud es notable. Con el Tano se reflejó muchísimo eso y no se tenía en cuenta digamos a uno de los mejores actores que ha producido Mendoza a lo largo de su historia. Politti y él están, tuvieron -no sólo que vinieron, que bajaron y que actuaron en Buenos Aires- tuvieron una presencia muy destacada, el Tano era muy respetado, estamos hablando del teatro San Martín.
Roberto: Que recorrió desde Shakespeare para arriba.
Rodolfo: Claro, hizo de todo, hasta Minetti un unipersonal. Y en el Pairó, con Jaime Cogan, hizo una cantidad de obras... era uno de los dos o tres actores preferidos por Cogan. Braga era un actor de una limpieza enorme.
Roberto: Eso hay que decirlo con mucha firmeza.
Rodolfo: Seguro, estamos hablando del otro teatro alternativo que sigue vigente. El teatro Pairo, que ahora acaba de poner aquella maratón de monkies y bueno ahí estaba siempre Braga. 
Roberto: A mí me interesa porque vos has escrito cosas sobre mendocinos muy lindas y tenés escrito por ahí cosas criticas porque crees esto de la indiferencia, me parece que es la palabra justa ante los grandes.
Rodolfo: Yo hablaría de indiferencia activa. Una indiferencia desde la abulia. Hay una abulia que por ahí despierta y produce hechos cívicos como cacerolazos desde un problema digestivo. Pero pregunto cuantos cacerolazos se hicieron por cosas que no tengan que ver con el interés inmediato directo. Cuantos cacerolazos cuando se entregó por ejemplo el petróleo, cuando se entregó YPF...
Roberto: ...Los ferrocarriles...
Rodolfo: Cuando ramal que para ramal que cierra, cuantos cacerolazos cuando se malvendieron por ejemplo las joyas de la abuela y a la abuela también porque la abuela fue incluida con las joyas.
Roberto: Eso lo ponés en un artículo tuyo muy bueno
Rodolfo: Entonces estamos hablando ahí de indeferencia activa, de abulia y de negación a sí mismo, también de cierto cholulismo. Esto yo lo digo sobre Mendoza, pero lo podría decir de otros lugares también, pero el hecho de que uno sea, haya nacido, se haya criado en Mendoza, produce más indignación y más dolor. Mendoza ha sido extraordinariamente cruel por muchos años con el mayor impresor que hubo en la Argentina como Gilo Da Curcio.
Roberto: Donde ahora hay un teatro del flaco Suárez.
Rodolfo: Si por suerte esto los esta exorcizando a los que se olvidaron de don Gildo. Por suerte lo del flaco Suárez, el Bar de los Angelitos.
Roberto: El Café de los Angelitos.
Rodolfo: El Café de los Angelitos. 
Roberto: Que no es el de Rivadavia y Rincón pero bueno...
Rodolfo: Bueno pero por ejemplo Da Curcio me parece que es una síntesis de esto que estamos hablando. Con Da Cursio editamos todos los mendocinos desde Di Benedetto pasando por Ramponi, Cúneo hasta Tejada Gómez. Da Curcio era admirado por los escritores y editores de Buenos Aires. Colombo, el más exquisito editor impresor de Buenos Aires, lo consideraba a Da Curcio el mejor de Latinoamérica.
Roberto: ¿Qué tal?
Rodolfo: Por ejemplo Cortázar en sus cartas, esto está publicado en libros, hablaba con una amiga sobre la posibilidad de editar, estoy dudando si editar en la editorial Losada o en la imprentita de Mendoza. La imprentita de Mendoza era la de Don Gildo Da Curcio y bueno a esa imprentita se la dejó morir.Yo recuerdo muy bien cada vez que venía desde Mendoza a Buenos Aires, en los 70, Siempre que volvía cada cuatro o cinco meses iba a verlo a Don Gildo y Don Gildo quiso entregar esa imprenta por un premio simbólico a la Universidad Nacional de Cuyo, con lo que le pagaba la UNC a Don Gildo por folletería e impresiones en cuatro meses se quedaba con la imprenta, le puso un precio simbólico y no la compraron y después empezó a llegar la imprentita y fue a los presos y fue a los periodistas y después se dispersó, y una imprenta que incluso a hecho libros en griego, a hecho libros por encargo para Europa, para Italia, para Alemania.
Roberto: ¡Qué barbaridad!
Rodolfo: Y bueno eso es Mendoza, yo siempre digo que si la calle San Martín, la Avenida San Martín no se llamara San Martín debiera llamarse por ejemplo Gildo Da Curcio, Mendoza es maravillosa, el sol, los viñedos, los vinos.
Roberto: Ni hablar
Rodolfo: Las bodegas y todo lo demás, el Aconcagua.
Roberto: El otoño...
Rodolfo: El otoño...pero si uno se pregunta como no se fue al diablo desde el punto de vista cultural hay algo, y bueno porque ha habido pulseadas y ha habido seres esenciales, maravillosos, muy olvidados, ahora por ahí se le pone a alguna sala el nombre de fulano de tal. Me estoy acordando de David Gersteint , alguien que en materia de cine era único en la Argentina. La lista es grande, la indiferencia también lo ha sido.
Roberto: Y vos crees que esta indiferencia activa tiene que ver un poco con la variedad, con la competitividad, con qué?
Rodolfo: En todas las sociedades se da, vengo recién de Bahía Blanca, en donde fui a presentar mi último libro, y allá también se da un fenómeno semejante. Cierta derecha tremenda, cierto conservadurismo tremendo, pero por otro lado hay una pulseada de gente maravillosa que sueña a rajacincha, que no se deja doblegar por la indiferencia.
Roberto: El Tano Braga aquí fue un ejemplo.
Rodolfo: Braga diría que si hay que tomar un personaje en donde la indiferencia y la negación mendocina se encarnó es él, lo recuerdo como un tipo lúcido, crítico, como sartreano. Sartre para él era un tema permanente que lo metía en su propia vida. Me acuerdo que le encantaba discutir bien, discutíamos y el gran argumento que tenía para “castigarme” es que yo era demasiado apasionado. Pero cuando uno dice demasiado apasionado dice poco racional y yo siempre le decía, Tano, el apasionado sos vos. “Yo apasionado me decía”, en todo caso seré un apasionado de la razón... 
Roberto: ¿Así que era un existencialista? 
Rodolfo: Totalmente y no claudicó nunca a lo más fácil por eso seguramente le habrá venido de Mendoza, que es el emporio de las derechas, si uno quiere derechas las hay con “i” latina con “y” griega, hay de toda clases de derechas, como en ningún lado.
Roberto: Pero alguna disfrazadas de izquierdas.
Rodolfo: Sí, hay de todo, por eso digo, es un emporio, uno va ahí como a una casa que vende repuestos de automotores y encuentra lo que quiera. Es la provincia por ejemplo de Víctor Hugo Cuneo: le quemaron tres veces el kiosquito de libros callejeros y termino quemándose él para hacer juego con el fuego. Y así...
Roberto: Rodolfo te interrumpo mira me pasa el operador, que ha llamado Tito González, te manda un abrazo y me saluda a mi también.
Rodolfo: Tito González
Roberto: El Japonés 
Rodolfo: Alias el Japonés. ¿Porque le dirán Japonés?
Roberto: No sé...
Rodolfo: yo lo veo en pleno verano y le pregunto siempre si está nevando. El pelo blanco, pero yo no lo tengo, ni blanco.
Roberto: Es un personaje nuestro querible como Cacho Cortes. Rodolfo mira vos sabes como es la radio, me tengo que ir al corte me quedan tres minutos...¿Cómo te podría agradecer este gesto que has tenido?
Rodolfo: Para mí es un gusto inmenso poder estar hablando de un actor extraordinario, en Mendoza y en Argentina, y un tipo para quien la distancia entre lo que él decía y lo que él hacía era muy corta. Porque del dicho al hecho suele haber un mundo. En general, entre los actores, los escritores, entre los poetas y los políticos, en la misma proporción, porque no voy a descargar sobre los políticos porque eso en la actualidad, está usado casi exclusivamente para los políticos y no es verdad. Ellos pueden ser tan corruptos 
. como los médicos como los abogados como los taxistas y como los periodistas. 
Rodolfo: Son exactamente el reflejo de lo que es esta sociedad, trabajada para la desmemoria, trabajada para la indiferencia, trabajada para ver solamente la digestión, trabajada para la religión del bolsillo, entonces estamos hablando de esto y estoy recordando la última vez que me lo encontré al Tano, estaba cruzando la Avenida Callao, un día sábado precioso, conduciendo un auto y bueno, aprovechamos el tiempo.
Roberto: Era una cosa bizarra verlo conducir...
Rodolfo: Sí, si, nunca me lo imaginé y me acuerdo que había… Estaba Buenos Aires vacía, algo muy raro. Aproveché la pausa del semáforo y ahí empezamos a hablar y hasta nos fuimos al fútbol. Elogiaba a Bielsa, lo quería. A ese que ahora se ha puesto de moda y lo han convertido en una especie de Pascal, después de haberlo fusilado, ahorcado y pasado por la silla eléctrica.
Roberto: Pero el fútbol, sabes que está manejado así, vos pensás que ahora…
Rodolfo: El fútbol y todo es así.
Roberto: Pero el fútbol, decía Panzeri, que es una muestra gratis del país. Mirá, yo no lo escucho ahora al relator del pueblo y a Julio Ricardo y esos fueron los que forjaron aquella frase “los argentinos somos derechos y humanos” y la decían cada diez minutos y el gordo Muñoz también.
Rodolfo: Pero sí, por supuesto, no nos olvidemos de la desmemoria. Cuando uno habla de memoria produce malestar, es una palabra que tiene muy mala prensa y que la confusión que se siembra la quiere convertir en retroceso, en rencor, en quedarse en el pasado. La memoria es exactamente lo contrario, la memoria es lo único que nos puede permitir acceder a un futuro diferente. La memoria nos alumbra el futuro. Por ejemplo, hacía memoria sobre el tano Braga, y eso no significa para nada retroceder ni quedarse en la nostalgia lagañosa, sino todo lo contrario, te sirve para el futuro, para ver si nos despabilamos un poco porque si no nos despabilamos vamos a volver a las andadas, a las manos fuertes, a la tortura, a la pena de muerte, y ya lo que quisiera seguir diciendo va por el lado (digamos) de las malas palabras, que a veces son excelentes.
Roberto: La memoria es como un archivo que resiste muy poca gente.
Rodolfo: Y si ¿hay gente de extraordinario caradurismo no? Si Mendoza hiciera un poco de memoria con algunos políticos que están ahí, como casi candidateándose a la presidencia se daría cuenta de que no resisten. 
Roberto: Y bueno, pero ocurre en todo el país. Y la ambición de poder y de esa gente tan poco preparada.
Rodolfo: Pero creo que en esto tienen que ver muchísimo los medios de descomunicación.
Roberto: Sí, totalmente.
Rodolfo: Descomunicación porque están trabajando para meter miedo, para la histeria, para crear una sensación del fin del mundo, para la banalidad, para la moda. Y bueno, así tenemos los personajes que tenemos en funcionamiento. Pero bueno, es muy bueno esto de hacer pie en los esenciales. Aldo Braga, sin ninguna duda fue uno de los esenciales, y los mendocinos deberían tomar nota de esa presencia a la hora de sacar pecho, porque si Mendoza es lo que es, por sus bodegas, etc, también lo es por sus escritores, sus poetas, su Nicolino Locche, su Ramponi, su Di Benedetto...
Roberto: Por el Víctor...
Rodolfo: por el Víctor Legrotaglie. Estamos hablando de poetas por supuesto. 
Roberto: Si, justamente.
Rodolfo: Y por Aldo Braga y por Luis Politti que se murió de exilio durante esa dictadura en que se violaba la vida, las vidas, y después se violaba las muertes. No era suficiente con matar, después, como propina se robaban criaturas...hay cuatrocientas todavía que están secuestradas, sin identidad . 
Roberto: Y sí, me parece que se debería pensar en eso desde las escuelas. 
Rodolfo: Tenemos que explicarles a los jóvenes, a los alumnos de la escuela primaria, que la creación de la liga por los derechos del hombre no es una cosa nueva, se creó allá en 1937, por impulso básicamente del partido comunista, del socialismo y una adhesión del radicalismo y vos sabes que el primer presidente fue Arturo Frondizi y que después esa misma liga en un acto democrático ejemplar, le cayó encima a quien fue su primer presidente cuando impulsó el plan Conintes.
Roberto: Y yo creo que hay que hablar de eso para no creer que esto de los derechos humanos es un invento actual.
Rodolfo: Esa es otra cosa que se utiliza como mala palabra, como cuando por ejemplo se trata de discutir sobre el aborto o de siquiera debatir el tema, inmediatamente lo que se dice es que están contra la vida, están a favor del aborto. Nadie está a favor del aborto, uno está en contra de la clandestinidad del aborto.
Roberto: Totalmente.
Rodolfo: Y los que se enfurecen y los que dicen estamos para defender la vida son precisamente los que si uno hace una encuesta directa son precisamente los que se lavaron las manos ante las muertes, ante la tortura.. Yo pienso en los abortos posteriores, afuera del vientre, los que mueren de hambre, los que mueren de analfabetismo y analfabetización, esos también son abortos, pero de eso no se habla y se cacarea tratando de confundir en el otro terreno.
Roberto: Mirá adonde nos llevó el tano Braga. ¡Me pasé tres minutos! Yo te quiero despedir robando unas palabras tuyas. Creo que en esta entrevista hemos descorchado una botella de vino oscuro para alumbrarnos.
Rodolfo: Y bueno, seguro, seguro, yo ya lo tenía pensado, porque esto, cuando uno se cruza con tipos como el Tano Braga, ya tiene que pensar en el almuerzo, la noche, en descorchar una botella, iluminarse con el vino oscuro y meterle nomás para adelante.
Roberto: Te mando un abrazo grandote y gracias en nombre de mis oyentes.
Rodolfo: No, gracias a vos y saludos a todos.
Roberto: Cuando estés por Mendoza nos tomaremos un vino oscuro.
Rodolfo: Espero algún día poder ir por allí, estoy dando vueltas por todos lados.
Roberto: Si venís, te traigo porque tenemos que si o si hablar un poco del Polaco Krisack.
Rodolfo: ¡Ah! ¡Bueno! Macanudo.
Roberto: Chau, chau. Conversamos con Rodolfo Braceli. Le hemos realizado un recuerdo para el tano Braga, a quien un amigo, que se llama Elio Biora, lo conoció mucho. Y él me dijo que Braga vivió enamorado de Mendoza, el único amor que no le fue correspondido. 
Entrevista realizada por Roberto Valenti, en su programa "Tangos pàra el siglo XXI", a Rodolfo Braceli, en la radio de la Universidad Nac. de Cuyo.

martes, 19 de noviembre de 2013

Gran poeta americano y cuyano


Estar.
Permanecer.
Vertical.
Estar para el amor, simplemente,
creando
el camino del hombre que estamos aguardando.

Me pierdo por los besos,
la canción,
los abrazos:
                                   las brújulas brillantes, universales,
                                     blancas.
                                 Llamo desde mis hombros las grandes resonancias
                                 con un vaso de vida chorreándome las manos.

Nunca más de rodillas,
nunca más a pedazos,
nunca más a la muerte
sin haber respirado.
Nunca más como topos,
nunca más acosados.
El hombre por sí mismo
hasta él mismo lanzado,
hasta su envergadura,
hasta el hombre soñado.
Nunca más a las armas,
nunca más al soldado.
Proyectarse hasta el otro,
hasta el mejor logrado.

Búscate por tu rostro,
lávate con mi canto.

Estoy en la esperanza.

Despertarás conmigo.

Con un pan y una estrella,
alumbrando los siglos.
Fragmento de un poema de Armando Tejada Gómez.

81 años tiene la ganadora del Cervantes

La escritora y periodista mexicana, de 81 años, fue premiada con el máximo galardón a las letras hispanas por su "brillante trayectoria" y su "compromiso con la historia contemporánea", según destacó el Ministerio de Cultura de España. "Creo que escribo porque es mi manera de estar sobre la tierra, de justificar mi presencia", dijo la autora de La piel del cielo, al recibir la noticia
"Para mí es una gran sorpresa. Me despertaron con esa llamada y ha sido una enorme alegría, desde luego", dijo la mujer, quien en los próximos días publicará una biografía sobre su esposo fallecido en 1988, Guillermo Haro, un hombre dedicado a la astronomía y a la física. "Yo espero que él me lo esté enviando porque él está cerca del cielo. Y supongo que sacar un premio como éste pues es un regalo del cielo", apuntó.
La escritora mexicana dijo a EFE que todavía sigue "haciendo muchísimo periodismo", que ese es su oficio. "Ha sido toda la vida y además fue mi manera de conocer a mi país porque yo nací en Francia", explicó. Sin embargo, admitió que la ficción es un terreno que la cautiva y donde hoy se siente muy a gusto.
"Igual que dijo (Gabriel) García Márquez 'Yo escribo para que me quieran', eso hace mucho tiempo, yo creo que escribo porque es mi manera de estar sobre la tierra, de justificar mi presencia", definió y sostuvo que, para ella, "escribir también fue una forma de participación" en los asuntos públicos de su país.
"He tratado con los libros y con el periodismo en que se llegue a un México donde los jóvenes tengan oportunidades. A mí me preocupa muchísimo que se vayan a perder generaciones de jóvenes", apuntó Poniatowska, quien se convirtió en la cuarta mujer que recibe el Premio Cervantes en los 38 años de vida que tiene el galardón. Las anteriores fueron las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), y la cubana Dulce María Loynaz (1992).
Poniatowska es autora de libros como "Hasta no verte Jesús mío" (1969), "La noche de Tlatelolco" (1971), "Tinísima" (1991), "La piel del cielo" (2001), "El tren pasa primero" (2006) y "Leonora" (2011).
En esta edición volvió a cumplirse la ley no escrita que cada año reparte alternativamente el premio entre Latinoamérica y España, después de que en 2012 recayera en el escritor ibérico José Manuel Caballero Bonald, que formó parte del jurado que falló a favor de Poniatowska.

viernes, 15 de noviembre de 2013

El gran año de Luis Goytisolo

El pájaro solitario escribió una obra excepcional en los márgenes del canon de la literatura española. Voló alto a través de su singular perfección con el lenguaje, sin dejarse llevar por los vientos pasajeros. Este podría ser bautizado el “año Luis Goytisolo”. El escritor ha obtenido ayer el Premio Nacional de las Letras 2013, dotado de 40 mil euros, que concede el Ministerio de Cultura, Educación y Deporte en reconocimiento a toda la obra literaria de un autor español. El jurado ponderó su obra narrativa, “siempre comprometida con la búsqueda de nuevos territorios literarios”. “Su magna tetralogía titulada Antagonía, reconocida internacionalmente, supone un hito en la reciente historia de la novela española al aunar historia, narración y reflexión literaria”, fundamentó el jurado. Goytisolo ganó en abril pasado el Premio Anagrama de Ensayo con Naturaleza de la novela, donde se interroga por los hacedores del género, pero también por las transformaciones y los desafíos que enfrenta desde la eclosión de la revolución digital.
La infancia de Goytisolo (Barcelona, 1935) estuvo marcada por la muerte de su madre durante un bombardeo en la Guerra Civil, justo el día en el que el escritor cumplía tres años. No guarda ningún recuerdo de ella, probablemente por “un mecanismo de defensa” que hizo que “un sentimiento de rechazo de la compasión ajena, casi de vergüenza, se impusiera al dolor” que aquella muerte le producía. Su primera novela, Las afueras (1958), fue premiada con el Biblioteca Breve. Las líneas maestras de su narrativa se gestaron en 1960, cuando estuvo encerrado en la prisión de Carabanchel (Madrid) por su militancia comunista. “Ser comunista era la mejor forma de combatir el franquismo”, dijo en alguna ocasión. “La cárcel representó una de las experiencias más importantes de mi vida, aunque también fue muy duro.”
En el prólogo de esta edición, el crítico Ignacio Echevarría afirma que “es una de las grandes novelas del último siglo; comparable en sus logros, y no sólo en su ambición, a títulos como Retrato del artista adolescente, de James Joyce, En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, o El hombre sin atributos, de Robert Musil”. “No son ejemplos tomados al azar, sino escogidos –entre otros posibles– en razón de los paralelismos que cabe establecer entre ellos y determinados aspectos de Antagonía. Esta es, en no escasa medida, una novela sobre la formación de un escritor; ofrece un cuadro muy revelador de toda una sociedad, observada con extraordinaria perspicacia crítica; y entraña una sutil teoría del conocimiento basada en las reminiscencias que en la conciencia del sujeto despiertan tanto el acto de escribir como el de leer.”
Mario Vargas Llosa, en un extenso artículo, señala que Antagonía “no cuenta una historia acabada, con principio y con fin, sino fragmentos dispersos y arbitrarios de muchas historias que no se integran anecdóticamente, pero a las que da coherencia y unidad la voz que narra, una voz compleja y plural, de larguísimas frases laberínticas y sometida a constantes mudas en las que, con frecuencia y sin ninguna prevención al lector, se traslada del narrador omnisciente e impersonal a un personaje, y luego a otro, y a otro, y súbitamente regresa al narrador, El Nobel peruano afirma que las mejores páginas del libro “son aquellas que describen la atmósfera claustral, castrada, asfixiante y enajenada de la dictadura, vivida desde la perspectiva de la clase media catalana, en la que crecen y van formándose Raúl Ferrer, sus amantes y sus amigos, sus actividades clandestinas en el Partido Comunista, su infecunda militancia, sus mitines universitarios, su paso por la cárcel, sus desencantos políticos, su lenta inmersión en el cinismo, el alcohol y el nihilismo, ese fracaso generacional que va volviéndolos a casi todos ellos mediocridades y caricaturas de lo que parecía que serían, de lo que hubieran querido ser”. A Goytisolo no le gusta que le digan que es “un escritor catalán”. Se considera “escritor barcelonés” porque nació en Barcelona. Es autor de las novelas Estatuas con palomas, Escalera hacia el cielo, Diario de 360, Oído atento a los pájaros y El lago en las pupilas, entre otros títulos. En más de una oportunidad ha reconocido que jamás estuvo en sus planes ser un novelista masivo. “Nunca he sido un best-seller. Yo escribo para mí mismo y para la gente a la que le gusta lo que yo escribo, que sé que existe, y esto en sí mismo ya es una satisfacción”, subrayó el escritor horas después de anunciarse el Premio Nacional de las Letras, que fue para él “una total sorpresa”. El pájaro solitario continúa volando con su escritura de una erizada belleza, donde “cada frase genera nuevas frases, cada vez más altas, cada vez más amplias”.
Extracto de artículo de Silvina Friera de Pag.12

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Una mirada desde la niñez de Chavez

Ignacio Ramonet es periodista y semiólogo, y puede afirmarse que, en los últimos años, nada de lo que sucede en el mundo global –en especial los movimientos políticos, de los más visibles a los más ocultos– le es ajeno. Su mirada crítica sobre la globalización y el rol de los medios de comunicación masivos ya es un paradigma extendido. El presente libro reúne alrededor de 200 horas de entrevista con Chávez, concentrándose, estrictamente, en los años que van desde su nacimiento hasta la asunción presidencial el 2 de febrero de 1999; desde su niñez como vendedor de “arañas”, un típico pastel venezolano, a su formación como militar.
Al comienzo del libro, el primer gran tópico de la entrevista gira en torno a los acontecimientos sucedidos en el año del nacimiento de Chávez y el problema de pensar su aparición como un evento relacionado con cierta idea de destino. ¿Cómo veía Chávez esa relación entre predestinación e historia?
 El forma parte de la nueva generación que va a venir a prolongar lo que se ha hecho. El no se ve como alguien esperado o anunciado, no hay determinismo en su opinión y mucho menos megalomanía. Siempre se ve como parte de un colectivo: todo lo que construye lo va construyendo como una red, no es para nada individualista. Claro, es un jefe de equipo, pero sobre todo es un hombre de equipo. Es jefe por las circunstancias, y no ha sido siempre evidente.
Otro gran líder de izquierdas del territorio ha sido Fidel Castro, alguien al que también tuvo la oportunidad de realizarle una larga entrevista, publicada en el libro Fidel Castro: biografía a dos voces. ¿Qué diferencias percibe entre Fidel y Chávez?
–En principio, no son la misma personalidad, ni siquiera tienen la misma formación. Fidel es menos autodidacta, tiene la fibra teórica. La originalidad de Chávez es, precisamente, la de ser un autodidacta: él se forma en paralelo, porque además de un lector personal e individual ha sido también un excelente alumno en la escuela. Quizá lo que tienen en común es que llegan tarde a la política, es decir, después de los estudios secundarios: Fidel en la universidad y Chávez en la academia militar. Ambos, también, son el resultado de una infancia muy singular. Fidel es el hijo de un hacendado extremadamente rico que lo tenía todo, en cierta medida, para ser un líder de la derecha, y termina siendo un líder de la izquierda. Chávez es un niño que nace en una circunstancia totalmente opuesta. No conozco toda la historia de todos los presidentes de América latina, pero no creo que haya un presidente latinoamericano que haya tenido una infancia tan pobre como la pequeña infancia de Chávez, que haya nacido como un pequeño niño campesino que terminó como vendedor callejero, educado por su abuela sin el mínimo recurso, salvo por esos pasteles que vendía en la calle. En ese sentido es un milagro social. En cambio, en Fidel, el milagro es que se haya venido a la izquierda.
¿Y con respecto a su ubicación en el panorama histórico y político latinoamericano?
–Ahí hay otra cosa que tienen en común: los dos son líderes de ruptura. Fidel Castro marca un antes y un después en la historia de América latina; Chávez también lo hace. No hay otros. Desde mi perspectiva, los dos son creadores políticos, tienen una imaginación de creador, tienen la capacidad de pensar lo impensable, con muchas diferencias, pero es casi normal que se encuentren. La importancia de Fidel para Chávez es que Fidel es el primero que reconoce que Chávez es de izquierda. Y Chávez, que sabe que él mismo es de izquierda claramente porque siempre lo ha sido, vivía muy mal el hecho de que no lo reconocieran como parte de esa orientación política. Hay una anécdota que claramente marca esta falta de reconocimiento: cuando está en la cárcel, después de la rebelión de 1992, le pregunto si recibió algún apoyo, alguna carta de solidaridad, y él me responde que sí, que esa carta de apoyo y de solidaridad que recibió la habían mandado los carapintadas argentinos, o sea, un grupo de extrema derecha. Esto a él lo hacía desdichado. Fidel es el primero en reconocerlo, es más: lo invita para que lo visite después de salir de la cárcel, y aun así no va a ser fácil este reconocimiento. Entonces, claro, los dos tienen una personalidad muy diferente, pero a la vez son impulsadores de una nueva etapa.
Retomando esta tradición de izquierdas en Chávez, cuando él empieza a formar este grupo de militares revolucionarios a lo largo de diversos años, era muy precavido de hablar de marxismo.
–Claro, él empieza a hablar de socialismo entre 2003 y 2005, después del golpe de Estado. Antes no habla de eso. En Cuba pasó lo mismo: Fidel no pronunció la palabra socialismo mientras estaba en la guerrilla, ni tampoco cuando llegó al poder, sólo lo hizo después de Playa Girón, después del ’61.
En cierta medida, la originalidad de Castro, Allende y Chávez reside en ver la tradición de la izquierda europea, pero desde una fuerte raigambre latinoamericana, buscando esa misma línea de pensamiento dentro de la tradición local.
(Extracto de Art. Pág. 12)