domingo, 29 de diciembre de 2013

Un Brindis...

Levanto mi copa y brindo por todos aquellos que se animan a escribir.
Pidiendo para que nunca abandonen y sigan contando historias, sigan
hilvanando bellas palabras para regocijo de los que leen. Brindo por 
su imaginación, por su vuelo, por su creatividad.
Brindo además, por los lectores que no conocen fronteras ni límites para
leer, que navegan en mundos fantásticos, que se emocionan con vivencias
ajenas o logran vuelos imaginarios fuera de todo límite.

SALUD PARA TODOS Y GRACIAS PARA TODOS LOS QUE HAN 
VISITADO ESTE BLOG , QUE SOLO PRETENDE SER UN NEXO
ENTRE ESCRITORES Y LECTORES.

jueves, 12 de diciembre de 2013

Animate a publicar

Agregamos una sección más, con el propósito de brindar un espacio
para que publiqués esos escritos que no te animás a dar a conocer.

Esperamos aproveches la oportunidad y ya sea un cuento, un relato,
poesías,etc., lo podés hacer en este espacio.
.
En la sección CUENTOS, también publicaremos a escritores consagrados para tener la oportunidad de leer sus obras, porque
siempre tenemos que estar en disposición de aprender. La escritura
no es solamente una página en blanco que tengo que llenar. Puedo leer 
y conocer otras formas y estilos, para luego aplicar mi propia mirada.

                                                                                                   Teresa Tamayo

miércoles, 27 de noviembre de 2013

La memoria nos alumbra el futuro

Entrevista a Rodolfo Braceli por Roberto Valenti

Roberto Valenti: ...Hoy tenemos un invitado especial, con el vamos a recordar a Aldo Braga. Si yo tuviera que leer la trayectoria de nuestro invitado las dos horas de programa no me alcanzarían, pero por suerte es conocido por todos, no solo por los mendocinos, es conocido mundialmente. Es fundamentalmente periodista, pero además es poeta, ensayista, novelista, dramaturgo, cineasta y que nació en Luján de Cuyo, en Mendoza...
Rodolfo Braceli: (...) Para mí también será un enorme gusto hablar sobre el Tano Braga.
Roberto: ¿Cuál es tu mirada sobre Aldo, que fue tu amigo?
Rodolfo: Aldo fue esencialmente un mendocino que no nació en Mendoza. Fue un actor -digo fue y debiera corregirme, decir“es”- con quien fuimos amigos desde Mendoza, en la época en que los dos vivíamos allí y luego prosiguió en Buenos Aires. Compartimos algunas presentaciones de mis libros en donde él puso la respiración de su voz maravillosa. Creo que si estuviera ahora estaríamos con Aldo Braga haciendo la lectura de mi libro más nuevo (“Perfume de Gol”) que va a contar con grandes voces y grandes lectores, como Hugo Guerrero Marthineitz, Betti Erizalde, Alejandro Apo...
Roberto: Me hablaste de Marthineitz y me estas dando una buena noticia porque estuvo enfermo.
Rodolfo: estuvo muy enfermo pero bueno, muy enfermo y muy loco como siempre.
Roberto: Sí, totalmente.
Rodolfo: y Alejandro Apo también, supongo que el Tano Braga también hubiera sido de la partida para tener una especie de selección Argentina de lectores. Y la verdad que cada vez que hay algo así, como una presentación lo extraño al Tano, porque compartimos por ejemplo en los año 67-68 un cachito antes de que Locche fuera campeón mundial, yo hice un medio metraje.
Roberto: Sí, para Nicolino.
Rodolfo: sobre Nicolino, con Nicolino con actores de Mendoza y la voz que acompañaba a esa película de media hora era la del Tano Braga
Roberto: Te diste un lujo ahí...
Rodolfo: Y claro, después a la hora de vender la película, la quisieron reemplazar por una voz extraordinaria, que era la del Cacho Fontana, pero yo no quise. Ssacrificamos, digamos alguna ventaja económica, pero el hecho es que ahí estuvo la voz del Tano Braga.
Roberto: ¡Qué bueno poner el talento por encima de la guita! Yo lo digo siempre porque eso ocurrió con Piazzolla y con muchos.
Rodolfo: Sabés que no es ningún mérito, es darse algunos gustos en vida. En algún caso uno se manda a cambiar de una revista que le da mucho dinero o a veces uno le da una patada en el traste a alguien.. Lo cual significa mucho menos pesos pero una satisfacción inmensa. Estoy diciendo esto y estoy pensando en el Tano Braga, el Tano era así una especie de anarquista que no ponía bombas de las otras, era un festival de nihilismo sentarse con él era bueno…, vamos a criticar así a destajo todo, era una fiesta de crítica, de critica lúcida, él por ejemplo, me acuerdo, era hincha de River, detestaba a Menotti, fue uno de los primeros, un avanzado, en detestar a Menotti.
Roberto: Junto con Dante Panzeri
Rodolfo: Claro, le reventaba la solemnidad de Menotti y el puro bla bla...
Roberto: Y ese asunto de firmar comunicados de las Madres de Plaza de Mayo y abrazarse con Galtieri.
Rodolfo: Exactamente cosa que hizo el Sr. Menotti y dirigió aquella selección Argentina, no culpo a los jugadores porque los jugadores en general no hacían ningún alarde ideológico. Alguien que hace alarde ideológico después, alguien que se abrazara efusivamente con un dictador, un torturador, que comparte con toda la cúpula militar, no puede después hacer alarde de izquierda. El Tano fue uno de los primeros que detestó a este personaje con su gran sentido crítico. Era muy amigo, éramos, con Miguel Guerrero, otro hombre del teatro, que acá en Buenos Aires tuvo una extraordinaria presencia como Director, sobre todo, mientras el Tano trabajaba en el teatro San Martín. Era uno de los del elenco, una de las figuras centrales del elenco del San Martín por muchos años.
Roberto: Y uno dice Teatro San Martín y estamos hablando de uno de los teatros mas prestigiosos del mundo, pisar las tablas del San Martín, no cualquiera...
Rodolfo: Claro, pero además, las pisó por años y era uno de los cinco o seis actores centrales. Y sin embargo era increíble la poca pelota que se le daba al Tano Braga en Mendoza.
Roberto: Sí, de eso te quería hablar, justamente.
Rodolfo: Por ejemplo los fines de año siempre nos encontrábamos allá de vuelta porque por una cuestión de amigos y de familia, íbamos a pasar las fiestas y demás. Era habitual que los diarios de Mendoza, a los mendocinos aporteñados con alguna trayectoria los entrevistaran, que estás haciendo, que esto y que lo otro, la nota, la fotito. Ahora el Tano Braga fue sistemáticamente marginado, a él no le importaba pero le dolía. No se le daba pelota, no se lo tenía en consideración, formó parte de una generación de actores muy importantes y transcendentes.
Roberto: Y estudioso. ¿Con quien estudió acá en Mendoza?
Rodolfo: con Galina Tolmacheva, ahí estaba con políticos, Carlitos Unn y se tuvo que ir de Mendoza porque lo cercaron con las bombas, con la persecución.
Roberto: y bueno al Tano Braga hay que decirlo con todas las letras lo echó de Libertador el dictador Ongania..
Rodolfo: ...Que fue uno de los otros prólogos que tuvo la dictadura militar, que empezó en el 76, pero tuvo prólogos como la triple A y prólogos como….
Roberto: Un día deberíamos tocar ese tema porque no es a partir del 76 que empieza la cosa.
Rodolfo: Claro, pero en el 76 se produjo explícitamente la más atroz dictadura que tuvo la historia Argentina.
Roberto: El huevo de la serpiente ya lo había puesto a Onganía y me parece que el gobierno democrático con López Rega también.
Rodolfo: Onganía y la Triple A, y después vino el golpe militar y cívico, porque tuvo una extraordinaria adhesión de civiles y tuvo ahí como cráneo de la estructura económica y de la devastación económica a ese hijo de la rural, Martínez de Hoz.
Roberto: Estas cosas la gente de la cultura como el Tano Braga la padecieron muchísimo, verdad?
Rodolfo: Seguro, realmente creo que si el Tano se quedaba en Mendoza aunque era todo una cuestión ideológica, de cabeza, seguramente lo hubiera pasado muy mal y tal vez hubiera desaparecido, o muerto mucho antes. Ahora volviendo al tema de Mendoza y la ingratitud es notable. Con el Tano se reflejó muchísimo eso y no se tenía en cuenta digamos a uno de los mejores actores que ha producido Mendoza a lo largo de su historia. Politti y él están, tuvieron -no sólo que vinieron, que bajaron y que actuaron en Buenos Aires- tuvieron una presencia muy destacada, el Tano era muy respetado, estamos hablando del teatro San Martín.
Roberto: Que recorrió desde Shakespeare para arriba.
Rodolfo: Claro, hizo de todo, hasta Minetti un unipersonal. Y en el Pairó, con Jaime Cogan, hizo una cantidad de obras... era uno de los dos o tres actores preferidos por Cogan. Braga era un actor de una limpieza enorme.
Roberto: Eso hay que decirlo con mucha firmeza.
Rodolfo: Seguro, estamos hablando del otro teatro alternativo que sigue vigente. El teatro Pairo, que ahora acaba de poner aquella maratón de monkies y bueno ahí estaba siempre Braga. 
Roberto: A mí me interesa porque vos has escrito cosas sobre mendocinos muy lindas y tenés escrito por ahí cosas criticas porque crees esto de la indiferencia, me parece que es la palabra justa ante los grandes.
Rodolfo: Yo hablaría de indiferencia activa. Una indiferencia desde la abulia. Hay una abulia que por ahí despierta y produce hechos cívicos como cacerolazos desde un problema digestivo. Pero pregunto cuantos cacerolazos se hicieron por cosas que no tengan que ver con el interés inmediato directo. Cuantos cacerolazos cuando se entregó por ejemplo el petróleo, cuando se entregó YPF...
Roberto: ...Los ferrocarriles...
Rodolfo: Cuando ramal que para ramal que cierra, cuantos cacerolazos cuando se malvendieron por ejemplo las joyas de la abuela y a la abuela también porque la abuela fue incluida con las joyas.
Roberto: Eso lo ponés en un artículo tuyo muy bueno
Rodolfo: Entonces estamos hablando ahí de indeferencia activa, de abulia y de negación a sí mismo, también de cierto cholulismo. Esto yo lo digo sobre Mendoza, pero lo podría decir de otros lugares también, pero el hecho de que uno sea, haya nacido, se haya criado en Mendoza, produce más indignación y más dolor. Mendoza ha sido extraordinariamente cruel por muchos años con el mayor impresor que hubo en la Argentina como Gilo Da Curcio.
Roberto: Donde ahora hay un teatro del flaco Suárez.
Rodolfo: Si por suerte esto los esta exorcizando a los que se olvidaron de don Gildo. Por suerte lo del flaco Suárez, el Bar de los Angelitos.
Roberto: El Café de los Angelitos.
Rodolfo: El Café de los Angelitos. 
Roberto: Que no es el de Rivadavia y Rincón pero bueno...
Rodolfo: Bueno pero por ejemplo Da Curcio me parece que es una síntesis de esto que estamos hablando. Con Da Cursio editamos todos los mendocinos desde Di Benedetto pasando por Ramponi, Cúneo hasta Tejada Gómez. Da Curcio era admirado por los escritores y editores de Buenos Aires. Colombo, el más exquisito editor impresor de Buenos Aires, lo consideraba a Da Curcio el mejor de Latinoamérica.
Roberto: ¿Qué tal?
Rodolfo: Por ejemplo Cortázar en sus cartas, esto está publicado en libros, hablaba con una amiga sobre la posibilidad de editar, estoy dudando si editar en la editorial Losada o en la imprentita de Mendoza. La imprentita de Mendoza era la de Don Gildo Da Curcio y bueno a esa imprentita se la dejó morir.Yo recuerdo muy bien cada vez que venía desde Mendoza a Buenos Aires, en los 70, Siempre que volvía cada cuatro o cinco meses iba a verlo a Don Gildo y Don Gildo quiso entregar esa imprenta por un premio simbólico a la Universidad Nacional de Cuyo, con lo que le pagaba la UNC a Don Gildo por folletería e impresiones en cuatro meses se quedaba con la imprenta, le puso un precio simbólico y no la compraron y después empezó a llegar la imprentita y fue a los presos y fue a los periodistas y después se dispersó, y una imprenta que incluso a hecho libros en griego, a hecho libros por encargo para Europa, para Italia, para Alemania.
Roberto: ¡Qué barbaridad!
Rodolfo: Y bueno eso es Mendoza, yo siempre digo que si la calle San Martín, la Avenida San Martín no se llamara San Martín debiera llamarse por ejemplo Gildo Da Curcio, Mendoza es maravillosa, el sol, los viñedos, los vinos.
Roberto: Ni hablar
Rodolfo: Las bodegas y todo lo demás, el Aconcagua.
Roberto: El otoño...
Rodolfo: El otoño...pero si uno se pregunta como no se fue al diablo desde el punto de vista cultural hay algo, y bueno porque ha habido pulseadas y ha habido seres esenciales, maravillosos, muy olvidados, ahora por ahí se le pone a alguna sala el nombre de fulano de tal. Me estoy acordando de David Gersteint , alguien que en materia de cine era único en la Argentina. La lista es grande, la indiferencia también lo ha sido.
Roberto: Y vos crees que esta indiferencia activa tiene que ver un poco con la variedad, con la competitividad, con qué?
Rodolfo: En todas las sociedades se da, vengo recién de Bahía Blanca, en donde fui a presentar mi último libro, y allá también se da un fenómeno semejante. Cierta derecha tremenda, cierto conservadurismo tremendo, pero por otro lado hay una pulseada de gente maravillosa que sueña a rajacincha, que no se deja doblegar por la indiferencia.
Roberto: El Tano Braga aquí fue un ejemplo.
Rodolfo: Braga diría que si hay que tomar un personaje en donde la indiferencia y la negación mendocina se encarnó es él, lo recuerdo como un tipo lúcido, crítico, como sartreano. Sartre para él era un tema permanente que lo metía en su propia vida. Me acuerdo que le encantaba discutir bien, discutíamos y el gran argumento que tenía para “castigarme” es que yo era demasiado apasionado. Pero cuando uno dice demasiado apasionado dice poco racional y yo siempre le decía, Tano, el apasionado sos vos. “Yo apasionado me decía”, en todo caso seré un apasionado de la razón... 
Roberto: ¿Así que era un existencialista? 
Rodolfo: Totalmente y no claudicó nunca a lo más fácil por eso seguramente le habrá venido de Mendoza, que es el emporio de las derechas, si uno quiere derechas las hay con “i” latina con “y” griega, hay de toda clases de derechas, como en ningún lado.
Roberto: Pero alguna disfrazadas de izquierdas.
Rodolfo: Sí, hay de todo, por eso digo, es un emporio, uno va ahí como a una casa que vende repuestos de automotores y encuentra lo que quiera. Es la provincia por ejemplo de Víctor Hugo Cuneo: le quemaron tres veces el kiosquito de libros callejeros y termino quemándose él para hacer juego con el fuego. Y así...
Roberto: Rodolfo te interrumpo mira me pasa el operador, que ha llamado Tito González, te manda un abrazo y me saluda a mi también.
Rodolfo: Tito González
Roberto: El Japonés 
Rodolfo: Alias el Japonés. ¿Porque le dirán Japonés?
Roberto: No sé...
Rodolfo: yo lo veo en pleno verano y le pregunto siempre si está nevando. El pelo blanco, pero yo no lo tengo, ni blanco.
Roberto: Es un personaje nuestro querible como Cacho Cortes. Rodolfo mira vos sabes como es la radio, me tengo que ir al corte me quedan tres minutos...¿Cómo te podría agradecer este gesto que has tenido?
Rodolfo: Para mí es un gusto inmenso poder estar hablando de un actor extraordinario, en Mendoza y en Argentina, y un tipo para quien la distancia entre lo que él decía y lo que él hacía era muy corta. Porque del dicho al hecho suele haber un mundo. En general, entre los actores, los escritores, entre los poetas y los políticos, en la misma proporción, porque no voy a descargar sobre los políticos porque eso en la actualidad, está usado casi exclusivamente para los políticos y no es verdad. Ellos pueden ser tan corruptos 
. como los médicos como los abogados como los taxistas y como los periodistas. 
Rodolfo: Son exactamente el reflejo de lo que es esta sociedad, trabajada para la desmemoria, trabajada para la indiferencia, trabajada para ver solamente la digestión, trabajada para la religión del bolsillo, entonces estamos hablando de esto y estoy recordando la última vez que me lo encontré al Tano, estaba cruzando la Avenida Callao, un día sábado precioso, conduciendo un auto y bueno, aprovechamos el tiempo.
Roberto: Era una cosa bizarra verlo conducir...
Rodolfo: Sí, si, nunca me lo imaginé y me acuerdo que había… Estaba Buenos Aires vacía, algo muy raro. Aproveché la pausa del semáforo y ahí empezamos a hablar y hasta nos fuimos al fútbol. Elogiaba a Bielsa, lo quería. A ese que ahora se ha puesto de moda y lo han convertido en una especie de Pascal, después de haberlo fusilado, ahorcado y pasado por la silla eléctrica.
Roberto: Pero el fútbol, sabes que está manejado así, vos pensás que ahora…
Rodolfo: El fútbol y todo es así.
Roberto: Pero el fútbol, decía Panzeri, que es una muestra gratis del país. Mirá, yo no lo escucho ahora al relator del pueblo y a Julio Ricardo y esos fueron los que forjaron aquella frase “los argentinos somos derechos y humanos” y la decían cada diez minutos y el gordo Muñoz también.
Rodolfo: Pero sí, por supuesto, no nos olvidemos de la desmemoria. Cuando uno habla de memoria produce malestar, es una palabra que tiene muy mala prensa y que la confusión que se siembra la quiere convertir en retroceso, en rencor, en quedarse en el pasado. La memoria es exactamente lo contrario, la memoria es lo único que nos puede permitir acceder a un futuro diferente. La memoria nos alumbra el futuro. Por ejemplo, hacía memoria sobre el tano Braga, y eso no significa para nada retroceder ni quedarse en la nostalgia lagañosa, sino todo lo contrario, te sirve para el futuro, para ver si nos despabilamos un poco porque si no nos despabilamos vamos a volver a las andadas, a las manos fuertes, a la tortura, a la pena de muerte, y ya lo que quisiera seguir diciendo va por el lado (digamos) de las malas palabras, que a veces son excelentes.
Roberto: La memoria es como un archivo que resiste muy poca gente.
Rodolfo: Y si ¿hay gente de extraordinario caradurismo no? Si Mendoza hiciera un poco de memoria con algunos políticos que están ahí, como casi candidateándose a la presidencia se daría cuenta de que no resisten. 
Roberto: Y bueno, pero ocurre en todo el país. Y la ambición de poder y de esa gente tan poco preparada.
Rodolfo: Pero creo que en esto tienen que ver muchísimo los medios de descomunicación.
Roberto: Sí, totalmente.
Rodolfo: Descomunicación porque están trabajando para meter miedo, para la histeria, para crear una sensación del fin del mundo, para la banalidad, para la moda. Y bueno, así tenemos los personajes que tenemos en funcionamiento. Pero bueno, es muy bueno esto de hacer pie en los esenciales. Aldo Braga, sin ninguna duda fue uno de los esenciales, y los mendocinos deberían tomar nota de esa presencia a la hora de sacar pecho, porque si Mendoza es lo que es, por sus bodegas, etc, también lo es por sus escritores, sus poetas, su Nicolino Locche, su Ramponi, su Di Benedetto...
Roberto: Por el Víctor...
Rodolfo: por el Víctor Legrotaglie. Estamos hablando de poetas por supuesto. 
Roberto: Si, justamente.
Rodolfo: Y por Aldo Braga y por Luis Politti que se murió de exilio durante esa dictadura en que se violaba la vida, las vidas, y después se violaba las muertes. No era suficiente con matar, después, como propina se robaban criaturas...hay cuatrocientas todavía que están secuestradas, sin identidad . 
Roberto: Y sí, me parece que se debería pensar en eso desde las escuelas. 
Rodolfo: Tenemos que explicarles a los jóvenes, a los alumnos de la escuela primaria, que la creación de la liga por los derechos del hombre no es una cosa nueva, se creó allá en 1937, por impulso básicamente del partido comunista, del socialismo y una adhesión del radicalismo y vos sabes que el primer presidente fue Arturo Frondizi y que después esa misma liga en un acto democrático ejemplar, le cayó encima a quien fue su primer presidente cuando impulsó el plan Conintes.
Roberto: Y yo creo que hay que hablar de eso para no creer que esto de los derechos humanos es un invento actual.
Rodolfo: Esa es otra cosa que se utiliza como mala palabra, como cuando por ejemplo se trata de discutir sobre el aborto o de siquiera debatir el tema, inmediatamente lo que se dice es que están contra la vida, están a favor del aborto. Nadie está a favor del aborto, uno está en contra de la clandestinidad del aborto.
Roberto: Totalmente.
Rodolfo: Y los que se enfurecen y los que dicen estamos para defender la vida son precisamente los que si uno hace una encuesta directa son precisamente los que se lavaron las manos ante las muertes, ante la tortura.. Yo pienso en los abortos posteriores, afuera del vientre, los que mueren de hambre, los que mueren de analfabetismo y analfabetización, esos también son abortos, pero de eso no se habla y se cacarea tratando de confundir en el otro terreno.
Roberto: Mirá adonde nos llevó el tano Braga. ¡Me pasé tres minutos! Yo te quiero despedir robando unas palabras tuyas. Creo que en esta entrevista hemos descorchado una botella de vino oscuro para alumbrarnos.
Rodolfo: Y bueno, seguro, seguro, yo ya lo tenía pensado, porque esto, cuando uno se cruza con tipos como el Tano Braga, ya tiene que pensar en el almuerzo, la noche, en descorchar una botella, iluminarse con el vino oscuro y meterle nomás para adelante.
Roberto: Te mando un abrazo grandote y gracias en nombre de mis oyentes.
Rodolfo: No, gracias a vos y saludos a todos.
Roberto: Cuando estés por Mendoza nos tomaremos un vino oscuro.
Rodolfo: Espero algún día poder ir por allí, estoy dando vueltas por todos lados.
Roberto: Si venís, te traigo porque tenemos que si o si hablar un poco del Polaco Krisack.
Rodolfo: ¡Ah! ¡Bueno! Macanudo.
Roberto: Chau, chau. Conversamos con Rodolfo Braceli. Le hemos realizado un recuerdo para el tano Braga, a quien un amigo, que se llama Elio Biora, lo conoció mucho. Y él me dijo que Braga vivió enamorado de Mendoza, el único amor que no le fue correspondido. 
Entrevista realizada por Roberto Valenti, en su programa "Tangos pàra el siglo XXI", a Rodolfo Braceli, en la radio de la Universidad Nac. de Cuyo.

martes, 19 de noviembre de 2013

Gran poeta americano y cuyano


Estar.
Permanecer.
Vertical.
Estar para el amor, simplemente,
creando
el camino del hombre que estamos aguardando.

Me pierdo por los besos,
la canción,
los abrazos:
                                   las brújulas brillantes, universales,
                                     blancas.
                                 Llamo desde mis hombros las grandes resonancias
                                 con un vaso de vida chorreándome las manos.

Nunca más de rodillas,
nunca más a pedazos,
nunca más a la muerte
sin haber respirado.
Nunca más como topos,
nunca más acosados.
El hombre por sí mismo
hasta él mismo lanzado,
hasta su envergadura,
hasta el hombre soñado.
Nunca más a las armas,
nunca más al soldado.
Proyectarse hasta el otro,
hasta el mejor logrado.

Búscate por tu rostro,
lávate con mi canto.

Estoy en la esperanza.

Despertarás conmigo.

Con un pan y una estrella,
alumbrando los siglos.
Fragmento de un poema de Armando Tejada Gómez.

81 años tiene la ganadora del Cervantes

La escritora y periodista mexicana, de 81 años, fue premiada con el máximo galardón a las letras hispanas por su "brillante trayectoria" y su "compromiso con la historia contemporánea", según destacó el Ministerio de Cultura de España. "Creo que escribo porque es mi manera de estar sobre la tierra, de justificar mi presencia", dijo la autora de La piel del cielo, al recibir la noticia
"Para mí es una gran sorpresa. Me despertaron con esa llamada y ha sido una enorme alegría, desde luego", dijo la mujer, quien en los próximos días publicará una biografía sobre su esposo fallecido en 1988, Guillermo Haro, un hombre dedicado a la astronomía y a la física. "Yo espero que él me lo esté enviando porque él está cerca del cielo. Y supongo que sacar un premio como éste pues es un regalo del cielo", apuntó.
La escritora mexicana dijo a EFE que todavía sigue "haciendo muchísimo periodismo", que ese es su oficio. "Ha sido toda la vida y además fue mi manera de conocer a mi país porque yo nací en Francia", explicó. Sin embargo, admitió que la ficción es un terreno que la cautiva y donde hoy se siente muy a gusto.
"Igual que dijo (Gabriel) García Márquez 'Yo escribo para que me quieran', eso hace mucho tiempo, yo creo que escribo porque es mi manera de estar sobre la tierra, de justificar mi presencia", definió y sostuvo que, para ella, "escribir también fue una forma de participación" en los asuntos públicos de su país.
"He tratado con los libros y con el periodismo en que se llegue a un México donde los jóvenes tengan oportunidades. A mí me preocupa muchísimo que se vayan a perder generaciones de jóvenes", apuntó Poniatowska, quien se convirtió en la cuarta mujer que recibe el Premio Cervantes en los 38 años de vida que tiene el galardón. Las anteriores fueron las españolas María Zambrano (1988) y Ana María Matute (2010), y la cubana Dulce María Loynaz (1992).
Poniatowska es autora de libros como "Hasta no verte Jesús mío" (1969), "La noche de Tlatelolco" (1971), "Tinísima" (1991), "La piel del cielo" (2001), "El tren pasa primero" (2006) y "Leonora" (2011).
En esta edición volvió a cumplirse la ley no escrita que cada año reparte alternativamente el premio entre Latinoamérica y España, después de que en 2012 recayera en el escritor ibérico José Manuel Caballero Bonald, que formó parte del jurado que falló a favor de Poniatowska.

viernes, 15 de noviembre de 2013

El gran año de Luis Goytisolo

El pájaro solitario escribió una obra excepcional en los márgenes del canon de la literatura española. Voló alto a través de su singular perfección con el lenguaje, sin dejarse llevar por los vientos pasajeros. Este podría ser bautizado el “año Luis Goytisolo”. El escritor ha obtenido ayer el Premio Nacional de las Letras 2013, dotado de 40 mil euros, que concede el Ministerio de Cultura, Educación y Deporte en reconocimiento a toda la obra literaria de un autor español. El jurado ponderó su obra narrativa, “siempre comprometida con la búsqueda de nuevos territorios literarios”. “Su magna tetralogía titulada Antagonía, reconocida internacionalmente, supone un hito en la reciente historia de la novela española al aunar historia, narración y reflexión literaria”, fundamentó el jurado. Goytisolo ganó en abril pasado el Premio Anagrama de Ensayo con Naturaleza de la novela, donde se interroga por los hacedores del género, pero también por las transformaciones y los desafíos que enfrenta desde la eclosión de la revolución digital.
La infancia de Goytisolo (Barcelona, 1935) estuvo marcada por la muerte de su madre durante un bombardeo en la Guerra Civil, justo el día en el que el escritor cumplía tres años. No guarda ningún recuerdo de ella, probablemente por “un mecanismo de defensa” que hizo que “un sentimiento de rechazo de la compasión ajena, casi de vergüenza, se impusiera al dolor” que aquella muerte le producía. Su primera novela, Las afueras (1958), fue premiada con el Biblioteca Breve. Las líneas maestras de su narrativa se gestaron en 1960, cuando estuvo encerrado en la prisión de Carabanchel (Madrid) por su militancia comunista. “Ser comunista era la mejor forma de combatir el franquismo”, dijo en alguna ocasión. “La cárcel representó una de las experiencias más importantes de mi vida, aunque también fue muy duro.”
En el prólogo de esta edición, el crítico Ignacio Echevarría afirma que “es una de las grandes novelas del último siglo; comparable en sus logros, y no sólo en su ambición, a títulos como Retrato del artista adolescente, de James Joyce, En busca del tiempo perdido, de Marcel Proust, o El hombre sin atributos, de Robert Musil”. “No son ejemplos tomados al azar, sino escogidos –entre otros posibles– en razón de los paralelismos que cabe establecer entre ellos y determinados aspectos de Antagonía. Esta es, en no escasa medida, una novela sobre la formación de un escritor; ofrece un cuadro muy revelador de toda una sociedad, observada con extraordinaria perspicacia crítica; y entraña una sutil teoría del conocimiento basada en las reminiscencias que en la conciencia del sujeto despiertan tanto el acto de escribir como el de leer.”
Mario Vargas Llosa, en un extenso artículo, señala que Antagonía “no cuenta una historia acabada, con principio y con fin, sino fragmentos dispersos y arbitrarios de muchas historias que no se integran anecdóticamente, pero a las que da coherencia y unidad la voz que narra, una voz compleja y plural, de larguísimas frases laberínticas y sometida a constantes mudas en las que, con frecuencia y sin ninguna prevención al lector, se traslada del narrador omnisciente e impersonal a un personaje, y luego a otro, y a otro, y súbitamente regresa al narrador, El Nobel peruano afirma que las mejores páginas del libro “son aquellas que describen la atmósfera claustral, castrada, asfixiante y enajenada de la dictadura, vivida desde la perspectiva de la clase media catalana, en la que crecen y van formándose Raúl Ferrer, sus amantes y sus amigos, sus actividades clandestinas en el Partido Comunista, su infecunda militancia, sus mitines universitarios, su paso por la cárcel, sus desencantos políticos, su lenta inmersión en el cinismo, el alcohol y el nihilismo, ese fracaso generacional que va volviéndolos a casi todos ellos mediocridades y caricaturas de lo que parecía que serían, de lo que hubieran querido ser”. A Goytisolo no le gusta que le digan que es “un escritor catalán”. Se considera “escritor barcelonés” porque nació en Barcelona. Es autor de las novelas Estatuas con palomas, Escalera hacia el cielo, Diario de 360, Oído atento a los pájaros y El lago en las pupilas, entre otros títulos. En más de una oportunidad ha reconocido que jamás estuvo en sus planes ser un novelista masivo. “Nunca he sido un best-seller. Yo escribo para mí mismo y para la gente a la que le gusta lo que yo escribo, que sé que existe, y esto en sí mismo ya es una satisfacción”, subrayó el escritor horas después de anunciarse el Premio Nacional de las Letras, que fue para él “una total sorpresa”. El pájaro solitario continúa volando con su escritura de una erizada belleza, donde “cada frase genera nuevas frases, cada vez más altas, cada vez más amplias”.
Extracto de artículo de Silvina Friera de Pag.12

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Una mirada desde la niñez de Chavez

Ignacio Ramonet es periodista y semiólogo, y puede afirmarse que, en los últimos años, nada de lo que sucede en el mundo global –en especial los movimientos políticos, de los más visibles a los más ocultos– le es ajeno. Su mirada crítica sobre la globalización y el rol de los medios de comunicación masivos ya es un paradigma extendido. El presente libro reúne alrededor de 200 horas de entrevista con Chávez, concentrándose, estrictamente, en los años que van desde su nacimiento hasta la asunción presidencial el 2 de febrero de 1999; desde su niñez como vendedor de “arañas”, un típico pastel venezolano, a su formación como militar.
Al comienzo del libro, el primer gran tópico de la entrevista gira en torno a los acontecimientos sucedidos en el año del nacimiento de Chávez y el problema de pensar su aparición como un evento relacionado con cierta idea de destino. ¿Cómo veía Chávez esa relación entre predestinación e historia?
 El forma parte de la nueva generación que va a venir a prolongar lo que se ha hecho. El no se ve como alguien esperado o anunciado, no hay determinismo en su opinión y mucho menos megalomanía. Siempre se ve como parte de un colectivo: todo lo que construye lo va construyendo como una red, no es para nada individualista. Claro, es un jefe de equipo, pero sobre todo es un hombre de equipo. Es jefe por las circunstancias, y no ha sido siempre evidente.
Otro gran líder de izquierdas del territorio ha sido Fidel Castro, alguien al que también tuvo la oportunidad de realizarle una larga entrevista, publicada en el libro Fidel Castro: biografía a dos voces. ¿Qué diferencias percibe entre Fidel y Chávez?
–En principio, no son la misma personalidad, ni siquiera tienen la misma formación. Fidel es menos autodidacta, tiene la fibra teórica. La originalidad de Chávez es, precisamente, la de ser un autodidacta: él se forma en paralelo, porque además de un lector personal e individual ha sido también un excelente alumno en la escuela. Quizá lo que tienen en común es que llegan tarde a la política, es decir, después de los estudios secundarios: Fidel en la universidad y Chávez en la academia militar. Ambos, también, son el resultado de una infancia muy singular. Fidel es el hijo de un hacendado extremadamente rico que lo tenía todo, en cierta medida, para ser un líder de la derecha, y termina siendo un líder de la izquierda. Chávez es un niño que nace en una circunstancia totalmente opuesta. No conozco toda la historia de todos los presidentes de América latina, pero no creo que haya un presidente latinoamericano que haya tenido una infancia tan pobre como la pequeña infancia de Chávez, que haya nacido como un pequeño niño campesino que terminó como vendedor callejero, educado por su abuela sin el mínimo recurso, salvo por esos pasteles que vendía en la calle. En ese sentido es un milagro social. En cambio, en Fidel, el milagro es que se haya venido a la izquierda.
¿Y con respecto a su ubicación en el panorama histórico y político latinoamericano?
–Ahí hay otra cosa que tienen en común: los dos son líderes de ruptura. Fidel Castro marca un antes y un después en la historia de América latina; Chávez también lo hace. No hay otros. Desde mi perspectiva, los dos son creadores políticos, tienen una imaginación de creador, tienen la capacidad de pensar lo impensable, con muchas diferencias, pero es casi normal que se encuentren. La importancia de Fidel para Chávez es que Fidel es el primero que reconoce que Chávez es de izquierda. Y Chávez, que sabe que él mismo es de izquierda claramente porque siempre lo ha sido, vivía muy mal el hecho de que no lo reconocieran como parte de esa orientación política. Hay una anécdota que claramente marca esta falta de reconocimiento: cuando está en la cárcel, después de la rebelión de 1992, le pregunto si recibió algún apoyo, alguna carta de solidaridad, y él me responde que sí, que esa carta de apoyo y de solidaridad que recibió la habían mandado los carapintadas argentinos, o sea, un grupo de extrema derecha. Esto a él lo hacía desdichado. Fidel es el primero en reconocerlo, es más: lo invita para que lo visite después de salir de la cárcel, y aun así no va a ser fácil este reconocimiento. Entonces, claro, los dos tienen una personalidad muy diferente, pero a la vez son impulsadores de una nueva etapa.
Retomando esta tradición de izquierdas en Chávez, cuando él empieza a formar este grupo de militares revolucionarios a lo largo de diversos años, era muy precavido de hablar de marxismo.
–Claro, él empieza a hablar de socialismo entre 2003 y 2005, después del golpe de Estado. Antes no habla de eso. En Cuba pasó lo mismo: Fidel no pronunció la palabra socialismo mientras estaba en la guerrilla, ni tampoco cuando llegó al poder, sólo lo hizo después de Playa Girón, después del ’61.
En cierta medida, la originalidad de Castro, Allende y Chávez reside en ver la tradición de la izquierda europea, pero desde una fuerte raigambre latinoamericana, buscando esa misma línea de pensamiento dentro de la tradición local.
(Extracto de Art. Pág. 12)

jueves, 7 de noviembre de 2013

Elsa Bornermann, autora de cuentos infantiles..

Elsa Bornemann murió, a los 61 años “Elsy” —como la llamaban sus amigos— asumía sin ningún complejo que andaba por la vida llevando una parte importante de su infancia. Jamás como una mochila pesada, sino como un tesoro valiosísimo. Si algo bueno le sucedía, se alegraba como una criatura. Reconocía con orgullo indeclinable que tenía un comportamiento infantil. Y sonreía, a toda honra, con ese modo tan suyo de desdramatizar una confesión que para otro podría resultar inconveniente. Acaso un gesto de debilidad. Después del cimbronazo de su muerte, irrumpen rimas almacenadas en la memoria de un puñado de generaciones en esa especie de cofre encantador que es El libro de los chicos enamorados: “Si fuera un gato / cascabelero / te maullaría / cuánto te quiero”. La literatura infantil de estos tiempos está más liberada de una compleja madeja de rancios prejuicios. Bornemann hizo camino al andar, empezó a publicar poemas para chicos en los albores de la década del ’70. Y tropezó con la saña socarrona de quienes ni siquiera consideraban al género en el plano de la existencia. “Cuando yo decía que quería escribir para los chicos, en la Facultad de Filosofía y Letras, mis compañeros se burlaban —recordaba—. Nadie se dedicaba a eso, entonces. No los voy a nombrar, pero después a algunos los encontré en editoriales dirigiendo colecciones infantiles o para adolescentes.” Las vueltas de la vida y el trabajo del tiempo pronto lograron que la burlada fuera una autora masiva, querida y celebrada por sus lectores argentinos y latinoamericanos. Y luego también respetada y admirada por sus colegas. Ocupó mucho espacio en la literatura infantil, afortunadamente, un espacio ganado página tras página, en Disparatorio, El niño envuelto, El espejo distraído, Los Grendelines, Cuadernos de un delfín, No somos irrompibles, La edad del pavo, No hagan olas, Socorro Diez, Corazonadas, Amorcitos sub-14 y El último mago, por mencionar apenas algunos títulos de los más de treinta libros que ha publicado, muchos traducidos a varios idiomas y algunos al sistema Braille para ciegos.
A los ocho años se plantó frente a su padre —el relojero alemán Wilhelm Karl Henri Bornemann, que llegó al país para “sembrar” el reloj y las campanas que hoy se ven en la Legislatura porteña y se enamoró de la Blancanieves argentina— y le dijo que quería ser escritora. “El me dijo que le parecía bien, pero que me iba a casar e iba a ser ‘Elsa Bornemann de’ y que así iba a firmar mis libros. Yo le dije que no, y cada vez que me publicaban un libro se lo llevaba y él pasaba el dedo por arriba del nombre y se ponía contento, porque como tenía tres hijas mujeres decía que a través de mí el apellido iba a perdurar. No sé si se ponía más contento porque hubiera sido escritora o por la firma”, reveló en un encuentro con escuelas primarias en la Feria del Libro de 2004.
 Nunca dejaría de escribir cuentos, canciones, novelas, obras de teatro para chicos y jóvenes. A pesar del duro golpe que en 1977 le produjo la prohibición de Un elefante ocupa mucho espacio —elegido el año anterior para integrar la Lista de Honor del IBBY—, se quedó en el país. “Hasta que se produjo el retorno a la democracia, recibí absoluta solidaridad de las editoriales, que siguieron publicando mis libros, de instituciones que continuaron premiándome aquí y en el exterior y de las autoridades de la Feria, quienes tampoco me erradicaron —enumeraba la escritora—. Fue una experiencia de vida que merece infinita gratitud por mi parte. En las sucesivas ferias montadas a pesar del Proceso, mi asistencia a múltiples actos y firma de mis libros persistió, como si ese terrorismo de Estado no me hubiera colocado ‘en la picota’. Si no fuera por ello, nunca hubiese sentido la ‘almática’ emoción que me sacude cuando colas de concurrentes aguardan mi atención frente al stand en el que me encuentre, a fin de que dedique sus ejemplares. No sólo se trata de niños y jóvenes que desean conocerme, sino incluso de ex lectorcitos ‘míos’, actualmente de 35 pirulos, 40 o algo más, quienes se presentan a verme con sus hijos, manifestando una constante adhesión a mi obra a través del tiempo.”
Cualquiera que haya sido un niño en la década del ’70 seguramente escuchó o leyó un cuento de “Elsy”. Sus libros son centrales a la hora de pensar la literatura infantil en el país y en el resto de Latinoamérica. Larga es la lista de premios que ha recibido: la Faja de Honor de la SADE, el Konex de Platino, y entre los últimos está el Pregonero de Honor 2006, otorgado por la Feria del Libro Infantil y Juvenil. El grupo 5 Encantando convirtió alguno de sus poemas en un disco que lleva el nombre ¿Dale que somos amigos? “Me produce una enorme culpa no poder contestar todo. Los chicos me confiesan muchas cosas, como si me conocieran, quizá porque encuentran verosimilitud en los cuentos —explicaba Bornemann—. No necesariamente mis cuentos terminan bien. La literatura infantil es muchas veces vista como literatura de segunda. A mí el interlocutor adulto no me interesa tanto como los chicos. Me gusta ser de los primeros escalones. Que les pase a los chicos como me pasó a mí con muchos autores, que gracias a ellos seguí leyendo.” No le temía a la vejez. “Pienso que no voy a llegar a vieja. Me fallaron los griegos, que decían que al que los dioses aman muere joven, entonces yo creía que me iba a morir muy jovencita. Va pasando el tiempo, y digo: Entonces, los dioses no me aman.” Fanática de Peter Pan, es la última maga de la literatura infantil argentina, una de las más amadas por esos dioses chiquitos que nunca la olvidarán. Que Elsa Bornemann ocupa mucho espacio lo sabemos todos.
________________________________________
Por Silvina Friera extracto del artículo publicado en el diario Página/12 (Buenos Aires, 25 de mayo de 2013)

Orígenes de la escritura

 El origen de la escritura fue simultáneo en Mesopotamia y Egipto, en torno al 3500 A.C. Su creación fue respuesta a la necesidad de llevar un registro y contabilidad en la administración y para el comercio, luego se extendió su uso a otros campos.

Hubo algunas diferencias entre la escritura en Mesopotamia y en Egipto, aunque en ambos casos los escribas eran muy valorados socialmente.

MESOPOTAMIA

Se utilizaban tablillas de barro en las que se realizaban incisiones con unacaña afilada cuando aun la arcilla estaba blanda.

Se le da el nombre de cuneiforme (en forma de cuña) debido a la forma triangular que dejaba la caña al escribir

EGIPTO


Se escribía sobre papiro o sobre piedra usando pinceles y tinta.
Se le da el nombre de jeroglífica, puesto que representa el significado de las palabras mediante dibujos o símbolos alusivos a ellas.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Otra rareza póstuma de Borges

Otra bienvenida rareza póstuma de Borges
Se trata de cuatro conferencias que el autor de Historia universal de la infamia ofreció en Buenos Aires en 1965. Esas charlas hasta ahora inéditas serán recogidas en un audiolibro, que será publicado por la Casa del Lector y la Fundación Jorge Luis Borges.
Esa voz es inconfundible. A menos que haya un imitador perfecto, un “plagiador” de su entonación y modulaciones, no hay duda de quién habla. Escuchar a Borges tararear fragmentos de “El choclo”, ejercitar su proverbial erudición, mezcla de ironía y picardía, cuestionar a Gardel y recitar versos es una rareza póstuma bienvenida. “El tango nos da un pasado, un pasado imaginario. Estudiar el tango no es algo inútil, sino una forma de leer el alma argentina”, dice el escritor en uno de los fragmentos de las cuatro conferencias que el autor de Historia universal de la infamia ofreció en Buenos Aires, en octubre de 1965. Esas charlas hasta ahora inéditas serán recogidas en un audiolibro que coeditarán la Casa del Lector, donde se encuentran los casetes donados por el escritor Bernardo Atxaga, y la Fundación Jorge Luis Borges. En estas cintas que duran cinco horas, según comentó ayer María Kodama en Madrid, se repite la estructura borgeana de El Aleph. “Parte de algo y lo va abriendo y lo lleva a otras cosas. Para Borges, el conocimiento era eso, no era algo rígido ni enclaustrado –subrayó Kodama–. Decía que era un sordo musical, no se sentaba a escuchar música, aunque le gustaban el jazz, el gospel, la música medieval y Brahms. De Beethoven, sin embargo, decía que hacía mucho ruido”.
“Gardel tomó la letra del tango y la convirtió en una breve escena dramática, una escena en la cual un hombre abandonado por una mujer, por ejemplo, se queja. Y en la cual –y éste es uno de los temas más tristes del tango– se habla de la decadencia física de una mujer. Este tema ya lo conocía Horacio –compara Borges en uno de los audios–. Hay una sátira de Horacio en la cual él increpa a una mujer, a una ramera que se ha quedado sin parroquianos. Ese tema lo toma el tango. No citaré el ejemplo más triste: ‘flaca, fané, descangayada’... Voy a citar otro en el cual queda algo de la antigua épica de las orillas también. Describe de un modo despiadado a la mujer envejecida y luego le dice: ‘Qué dirían si te vieran el Melena y el Campana, que una noche en los portones se acuchillaron por vos’. El Melena, el Campana y el Silletero eran tres asesinos que fueron famosos durante un año porque mataron a un comerciante que vivía en la calle Bustamante. Eso ocurría en los tiempos bravos; un asesinato podía hacer famoso a tres hombres. Ahora en esta época pacífica tenemos asaltos de bancos, robos de millones, tenemos bombas, incendios y todo eso dura lo que dura la lectura del diario de la tarde o del diario de la mañana”.
César Antonio Molina, director de la Casa del Lector, optó por aclarar que más que conferencias son “charlas” en las que iba “diciendo con su memoria gigantesca”. “Habla primero de lo vivido, luego de lo escrito y luego de lo leído –planteó Molina–. Se trata de Borges en su salsa. El tango es una excusa para hablar del mundo; de Walt Whitman, de (Leopoldo) Lugones, de Homero, del Modernismo, de Rubén Darío, de Juan Ramón Jiménez, de Valle Inclán, de la milonga. Reconstruye el Buenos Aires de principio de siglo XX. Habla de guitarras y violines, de los cobardes y los valientes, de las letras del tango y de la decadencia física de la mujer.”
Kodama señaló que a Borges le gustaban los tangos de la guardia vieja porque no tenían letra. En una de las grabaciones Borges explica: “Los primeros tangos no tenían una letra que podemos llamar decorosamente inefable. Tenían letras indecentes o una letra meramente traviesa”. En otro de los fragmentos, teoriza sobre el origen “clandestino” del tango, que sitúa alrededor de 1880: “El pueblo no inventa el tango ni lo impone a la gente bien. Ocurre exactamente lo contrario... Sale de las casas malas situadas en todos los barrios de la ciudad... había gente que las frecuentaba para jugar a la baraja, tomar un vaso de cerveza o ver a los amigos... Un argumento que da fuerza a esto son los instrumentos iniciales, que no son populares y corresponden a medios económicos superiores a los de los compadritos (violín, flauta y piano)”.
Hay confidencias, pinceladas autobiográficas, los primitivos cortes y quebradas, la aparición del bandoneón, los gauchos y el culto al coraje, entre otros temas. “(Adolfo) Bioy (Casares) me contó el caso de un compadre que tenía que hacer una operación dolorosa. Cuando le ofrecieron un pañuelo, dijo: ‘Del dolor me encargo yo’. El guapo (...) iba llevando a su adversario a un terreno desventajoso, de suerte que cuando llegaba el momento de la pelea ya estaba vencido. La técnica no sólo era el manejo de cuchillo y poncho, también era psicológica.” Borges comparte anécdotas de compadritos como su amigo Nicolás Paredes, guardaespaldas de un caudillo conservador, o Juan Muraña, “de tan escasa inteligencia que cuando lo provocaban no se daba cuenta”. Sobre “Hombre de la esquina rosada” –“el cuento más injustamente famoso”, desliza, incluido en su primer libro de cuentos Historia universal de la infamia–, sugiere que es un tango en sí mismo. “La idea de juntar el tango y la muerte fue el germen, pero lo escribí porque también había muerto hacía poco Nicolás Paredes y pensé que todos los cuentos que me habían contado él y un tío mío podían perderse”. Comenta Borges que escribía una frase y “la leía con la voz de mi amigo Paredes”. “Si la frase no le iba bien a su voz me daba cuenta de que me había portado como un literato en el peor sentido y la borraba”. Borges ironiza sobre el proceso creativo: “Quizá la única manera de hacer una obra de arte perdurable sea no tomándola demasiado en serio, distrayéndola”.
En 2002, Bernardo Atxaga recibió un regalo inesperado de José Manuel Goikoetxea. “Goiko vino con casetes envueltos en una goma que le había dado un gallego que se fue a Argentina de niño y que luego trabajó de productor musical en Alemania –recuerda Atxaga–. Este hombre, Manuel Román Rivas, al que todos llamaban Kolo Román y que falleció hace cinco años, las trajo de Buenos Aires y se las dio a Goiko en agradecimiento por haberlo acogido en su casa cierto tiempo.” Entonces, al escuchar los casetes, Atxaga se encontró con la voz de Borges. “Se oían fatal, pero me pareció Borges desde el principio. Las conferencias no me sonaban de nada y empecé a preguntar. Consulté con una editora, un aficionado a Borges y en una radio.” Mientras esperaba, Jonan Ordorika limpió y digitalizó el sonido. Pasaron diez años hasta que conoció a Edwin Williamson, catedrático de Oxford y autor de una biografía sobre Borges, quien tras recibir una de las copias aseguró que son las charlas en que, según el anuncio que descubrió en el archivo de La Nación del 30 de septiembre de 1965, Borges “contará sus experiencias personales en el Palermo feo donde compadritos y orilleros protagonizaron historias y anécdotas que muestran el espíritu de una época de Buenos Aires”.La Casa del Lector y la Fundación Jorge Luis Borges comenzarán el proceso de edición y transcripción para publicar el audiolibro. Un trabajo que será largo y complicado. Borges canta el tango, como él mismo afirma, “correctamente” desafinado

domingo, 3 de noviembre de 2013

Libros que no puedes dejar de leer

Roberto Bolaño Ávalos (Santiago de Chile, 28 de abril de 1953-Barcelona, 15 de julio de 2003) fue un escritor y poeta chileno, autor de más de una veintena de libros, entre los cuales destacan sus novelas Los detectives salvajes, ganadora del Premio Herralde en 1998 y el Premio Rómulo Gallegos en 1999, y la póstuma 2666.
Luego de su muerte se ha convertido en uno de los escritores más influyentes en lengua española, como lo demuestran las numerosas publicaciones consagradas a su obra y el hecho de que tres novelas —además de las ya citadas Los detectives salvajes y 2666, la breve Estrella distante— figuren en los 15 primeros lugares de la lista confeccionada en 2007 por 81 escritores y críticos latinoamericanos y españoles, con los mejores 100 libros en lengua castellana de los últimos 25 años.
Su obra ha sido traducida a numerosos idiomas, entre ellos inglés, francés, alemán, italiano y holandés, teniendo al momento de su muerte 37 contratos de publicación en diez países, y póstumamente extendiéndose a otros más, entre ellos Estados Unidos, ascendiendo a 50 contratos y 49 traducciones en doce países, todos ellos previos a la publicación de 2666, su novela más ambiciosa. Además el autor goza de excelentes críticas tanto de escritores como de críticos literarios contemporáneos, siendo considerado uno de los grandes autores hispanoamericanos del siglo XX, junto con otros escritores de la talla de Jorge Luis Borges  y Julio Cortázar, con quien suele ser comparado.

Dialogo de Escritores Latinoamericanos

Participaron del convite, en una charla moderada por Daniel Link, el escritor salvadoreño (nacido en Honduras) Horacio Castellanos Moya, el portorriqueño Edgardo Rodríguez Juliá, el mexicano Juan Villoro y los argentinos Guillermo Martínez y María Negroni.

¿Cómo es la tensión entre el lugar donde se vive y las tradiciones que preceden al escritor desde su país de origen?, se interrogó Negroni, al recordar su experiencia apenas llegada a Nueva York y se dio cuenta que tenía mayor contacto con la literatura latinoamericana, "mucho más", de la que tuvo aquí. 


Diálogo con escritores latinoamericanos, en el que participaron Horacio Catellanos Moya, María Negroni, Guillermo Martínez, Edgardo Rodríguez Juliá y Juan Viloro, con la coordinación de Daniel Link. 
Diálogo con escritores latinoamericanos, en el que participaron Horacio Catellanos Moya, María Negroni, Guillermo Martínez, Edgardo Rodríguez Juliá y Juan Viloro, con la coordinación de Daniel Link.
ampliar

 Y otra cuestión, señaló la poeta, "es cómo se ve la literatura latinoamericana desde los Estados Unidos. Recuerdo que llevé un libro para publicar cuyo título era Islandia (en homenaje a Borges) y me contestaron que no. Para ellos no era literatura latinoamericana".

Link mencionó el concepto de margen "como el territorio de la literatura cualquiera sea, y cómo habitarlo, defenderlo, un territorio del cual deberíamos apropiárnoslo".

Para Rodríguez Juliá, la literatura de Puerto Rico "tiene un umbral raro donde los bordes se tocan y se repelen al mismo tiempo" y recordó a Roberto Bolaño que cuando recibió el premio Rómulo Gallegos dijo: "la lengua es efectivamente el sentido de la patria".

El protorriqueño aludió al fuerte momento migratorio que está pasando Latinoamérica "que nos lleva a una disyuntiva agónica. Una experiencia que hemos vivido en nuestra isla es la escritura en inglés o en spanglish, una literatura de transición. Tan cerca pero tan lejos, una literatura que ha encontrado la patria en otra lengua Y la chicana tiene la misma problemática".

Catellanos Moya dijo que el nacionalismo y la comunidad tienen en común "ser un sitio de pertenencia", aunque el escritor "siempre es una pieza disfuncional" frente a estas nociones.

A su turno Martínez subrayó que el problema ya lo había resuelto Borges en "El escritor y la tradición", pero que vuelve ahora. "Nosotros nos formamos ya con una biblioteca mixta con libros, rusos, ingleses... partimos de estar en el medio, ni lejos ni cerca".

"Una característica de nuestros escritores ha sido la de ser viajeros —deslizó—. Cuando me tocó ser jurado de la Casa de las Américas seis de las siete novelas finalistas hablaba de gente que vivía en otros países y vuelven al suyo, pero ya han cambiado de perspectiva. Casi todas las novelas tenían la misma matriz".

Según Villoro, "el libro lo coloco como un medio de transporte, porque el que lee se desplaza en la imaginación y el hecho de escribir siempre tiene algo de extraterritorialidad, el escritor ve la realidad de una manera oblicua".

"Esta migración cultural y geográfica que vivimos pone en primer plano lo fronterizo, algo que caracteriza nuestro tiempo. En la red también estamos deslocalizados, hay un juego de ida y vuelta entre lo digital y lo real", analizó.

Algo que nos pasa, continuó Villoro, "es una idea de identidad y de extrañeza; en la medida que hay una distancia establecemos un contacto, pero a su vez damos lugar al asombro".

A su juicio, "algo siempre tiene que estar descolocado para ver el misterio y poco a poco nos vamos adaptando, entendiendo mejor".

jueves, 31 de octubre de 2013

Diversidad Literaria

              QUEDA PROHIBIDO

¿Qué es lo verdaderamente importante?

Busco en mi interior la respuesta,

y me es tan difícil de encontrar.

                                    Falsas ideas invaden mi mente,

                   acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,

                          aturdida en un mundo de falsas ilusiones,

                          donde la vanidad, el miedo, la riqueza,

                          la violencia, el odio, la indiferencia,

                            se convierten en adorados héroes.

                     Me preguntas cómo se puede ser feliz,

                   cómo entre tanta mentira se puede vivir,

                   es cada uno quien se tiene que responder,

              aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:

                  Queda prohibido llorar sin aprender,

                 levantarte un día sin saber qué hacer,

                           tener miedo a tus recuerdos.

                  Queda prohibido no sonreír a los problemas,

                          no luchar por lo que quieres,

                         abandonarlo todo por miedo,

                     no convertir en realidad tus sueños.

Queda prohibido no demostrar tu amor,

hacer que alguien pague tus deudas y el mal humor.

Queda prohibido dejar a tus amigos,

no intentar comprender lo que vivieron juntos,

llamarles sólo cuando los necesitas.

Queda prohibido no ser tú ante la gente,

fingir ante las personas que no te importan,

hacerte el gracioso con tal de que te recuerden,

olvidar a toda la gente que te quiere.

Queda prohibido no hacer las cosas por ti mismo,

tener miedo a la vida y a sus compromisos,

no vivir cada día como si fuera un ultimo suspiro.

Queda prohibido echar a alguien de menos sin 

alegrarte, olvidar sus ojos, su risa, 

todo porque sus caminos han dejado de abrazarse, 

olvidar su pasado y pagarlo con su presente.

Queda prohibido no intentar comprender a las personas,

pensar que sus vidas valen más que la tuya, 

no saber que cada uno tiene su camino y su dicha.

Queda prohibido no crear tu historia, 

no tener un momento para la gente que te necesita, 

no comprender que lo que la vida te da, también te lo quita.

Queda prohibido no buscar tu felicidad, 

no vivir tu vida con una actitud positiva, 

no pensar en que podemos ser mejores, 

no sentir que sin ti este mundo no sería igual.

   ALFREDO CUERVO BARRERO

Actividades culturales en Mendoza

BIBLIOTECA POPULAR CHACRAS DE CORIA

Miércoles 6 de noviembre

Taller de Gimnasia cerebral

Ejercicios para estimular: La capacidad creadora, la coordinación, la memoria y la concentración.
18.00hs a 19.00hs
viernes 1 de noviembre
Curso básico de fotografía digital "Volver a los pequeños detalles"
Clases teórico prácticas
1- Historia de la cámara fotográfica.
2- Conexión con la cámara y la imágen.
3- Encuadres, ángulos, composición y perspectiva.
4- Narrativa fotográfica y psicoterapia.
5- Proyecto fotogréfico.
18.00hs a 19.00hs
Valor: $120
Proyecto Ecología del corazón: ecologiadelcorazon@gmail.com


martes, 29 de octubre de 2013

El premio de las mujeres

Nunca hizo declaraciones políticas, no pertenece a una literatura central y prácticamente todos sus libros son colecciones de cuentos. En verdad, la canadiense Alice Munro tenía sobradas razones para sorprenderse cuando sonó el teléfono (que no atendió) en su casa para comunicarle que había ganado el Premio Nobel de Literatura. De todas maneras, la autora de 82 años, cuya obra se viene conociendo en forma creciente en la Argentina, se llevó el más célebre galardón para sorpresa y beneplácito de muchos. En Canadá, las repercusiones no dejaron de ser matizadas, ya que divididos entre francófonos y anglófonos, sus compatriotas lo vivieron de maneras diferentes. Un caso especial y muy atractivo para seguir apostando por el Nobel que inexorablemente seguirá generando polémicas, adhesiones y decepciones.

La tradición y el oficio por Roberto Piglia



¿Cómo ves el contexto de la literatura latinoamericana?
Diría que es un contexto incierto. El ser escritor latinoamericano es una posición de cierta incomodidad porque supone tradiciones muy diversas, que se han unificado de una forma un poco externa. Fue unificada, por una parte, al construirse la noción de “cultura latinoamericana”. Ésta se elaboró partiendo de la política de los españoles posterior a la pérdida total de las colonias, cuando empezaron a decir: ellos son hispanoamericanos. O, desde otra perspectiva, que en un sentido es la nuestra, esa tradición se constituyó como un objetivo político de unidad. Sin embargo, estoy convencido, cada vez más, que tenemos que empezar a hablar de áreas. Y estoy insistiendo mucho en esto; es decir, hay que hablar del Caribe, de la zona Andina, del Río de la Plata. Y eso supone, de alguna manera, una versión de la tradición colonial, la tradición prehispánica. Entonces, hay que impulsar, me parece, esa diversidad de tradiciones y avanzar un poco para que ese contexto de “lo latinoamericano” no sea tan rígido.
Así mismo, ¿cómo te insertas en la tradición reciente, incluso desde tus inicios?
Nosotros estábamos, y por supuesto hablo de mi generación, muy conectados con lo que se escribía. Yo estaba, por ejemplo, muy cerca de lo que escribían los mexicanos. En ese momento, recuerdo, se publica una novela de José Emilio Pacheco y mi primer libro; también estaban comenzando Gustavo Sainz y José Agustín. Igualmente estábamos cerca de lo que circulaba en el Río de la Plata, muy cerca de Roa Bastos, de Onetti, que eran como más latinoamericanos que Borges, en el sentido de relacionarse con otra tradición. Y también estaban los escritores venezolanos en el horizonte, sobre todo Adriano González León.
Estamos hablando de la década de los años 60.
Sí. El modo en que un escritor empezaba en los sesenta tenía que ver con la experiencia cubana. Y había la idea de que lo latinoamericano era el centro de muchas cosas. Es cuando gano el premio “Casa de las Américas” y los cubanos me invitan, porque publican el libro, y allí tuve la oportunidad de conocer a Julio Cortázar y a Virgilio Piñera. Lo que quiero señalar es que en aquellos años la noción de lo latinoamericano, se estaba construyendo de un modo distinto a como había sido pensado hasta entonces. Me acuerdo, especialmente, de cuando leímos La ciudad y los perros, que salió en el ‘62; o sea, había todo un interés por lo que se estaba escribiendo, que me parece se ha modificado. Ese sería un poco cómo contestaría la pregunta.
¿Y dentro del contexto, propiamente, de la literatura argentina?
Bueno, ustedes saben, he insistido mucho sobre eso. Cuando nosotros empezamos a discutir la literatura estaban Arlt y Borges como si fueran dos territorios antagónicos. Y empezamos a juntarlos. Era más bien un antagonismo de poéticas, pero también un antagonismo político, uno de izquierda y otro de derecha. Ellos eran como emblemas de cuestiones que los excedían. Entonces, la lectura de Arlt fue realizada con una óptica más cercana a cómo se estaba leyendo a Borges. Es decir, qué cultura había en Arlt, qué relación tenía con la lengua, qué tipo de elaboración cultural existía en él. De igual modo, leímos a Borges como un escritor argentino, que incluía la política en Borges. Y empezamos a hacer ese tipo de cosas.
Es interesante ese contexto; y, a su vez, hablamos de Arlt y ese gran fantasma que fue para la época Witold Gombrowitz. ¿Estás preparando un libro, al parecer, sobre Gombrowitz?
No le voy a dedicar un libro. En realidad es una conferencia que di, que es una entrada, digamos, a la obra de Gombrowitz. En todo caso, siempre me ha interesado mucho su obra y he escrito algunas cosas más sobre ella. No lo conocí personalmente, pero yo era muy amigo de uno de los más cercanos a él, que aparece en su Diario varias veces, Jorge di Paola, un muy buen escritor, autor de Minga, una  excelente novela que les recomiendo. Este amigo fue el que me dio Pornografía en la edición italiana y que leí por primera vez. Debe haber sido en 1963.
¿En ese momento Roberto Arlt no era tan leído?
Venía siendo leído, pero no tenía el lugar que nosotros ayudamos a darle. Cuando empecé a escribir, para mí fue más importante Arlt que Borges. Porque Arlt nos salvó de cierto esteticismo aristocratizante. No la literatura de Borges, sino el mundo que circulaba alrededor de Bioy y él. Y muchos escritores, que se fascinaron con ellos y trataron de acercarse a ese mundo, se perdieron. Aún estamos hablando de los sesenta; ese mundo donde se construía una tradición que no fuera necesariamente la de Borges y no fuera la dominante. Ésa era un poco la lógica. Pensábamos, más bien, que ser un escritor era ser como Arlt.
¿En qué sentido?
Más ligado a otro tipo de experiencia, que no tenía que ver, forzosamente, con el origen de clase, y que se relacionaba con una serie de cuestiones que no considerábamos fueran condición de la literatura de Borges. En todo caso, la literatura de Borges era una especie de milagro que se pudo producir ahí, pero no por esas condiciones y las que circulaban. Y empezamos a ver que él se había ganado la vida haciendo antologías, traducciones, haciendo los trabajos que, de alguna manera, hemos hecho todos los escritores.
Y que ha sido tu oficio de editor, ¿no?
Sí, claro. Yo terminé la carrera en el ‘65, y me fui a Buenos Aires a dar clases de Historia Argentina. Era uno de los jóvenes que estaban ahí, al lado de los maestros. Entonces, los militares dieron el golpe en el ‘66, la universidad fue intervenida y quedó cerrada como acceso para toda mi generación. Eso nos ayudó muchísimo porque empezamos a ganarnos la vida de otra forma. Allí comencé como editor. El dueño de la editorial, cuando le llevé los libros, me dijo: te voy a dar un trabajo para que tengas tiempo libre. Ese editor publicó los primeros libros de Manuel Puig, de Rodolfo Walsh. Sin duda, era un editor notable.
¿A quién te refieres?
Se llamaba Jorge Álvarez. A él le dije: vamos a hacer una colección de clásicos. Y empecé, me acuerdo, con Memorias del subsuelo, que me interesaba mucho y que, además, no circulaba como libro autónomo, porque sólo se podía comprar el tomo de las obras de Dostoievski. Estuvo también en el catálogo el Robinson Crusoe traducido por Cortázar, cosas así. Después le propuse a Jorge Álvarez la colección de serie negra. Por eso, entre el ‘68 y el golpe de Estado del ‘76 viví de hacer esa colección y de otro tipo de libros como editor.
¿Viviste en Argentina durante la última dictadura?
Sí. Es una pregunta rara porque en Buenos Aires no pensábamos que todo el mundo se tenía que ir. Desde luego las clases populares no se pueden exiliar. Tienen que resistir de otro modo. Creíamos que había una primera fila de gente que estaba en alto riesgo. Bueno, todos estábamos en riesgo, pero había gente que estaba muy comprometida con organizaciones guerrilleras, o eran intelectuales más notorios. Estaba, por ejemplo, el mismo Walsh. En mi caso había otras cuestiones en juego que me decidieron a  permanecer en Buenos Aires. Cuestiones políticas y cuestiones personales.

domingo, 27 de octubre de 2013

La alegría de una poeta mendocina

Fanny Arguello, docente jubilada, prolífica autora de varios libros de cuentos       y por sobre todo de poemas, posa con su ultimo libro de poesías "Tu alma y la mía". Con un estilo en el que se pasea la ironía con una mezcla de tango y pueblo escribe con sentimiento lo que la conmueve a diario.

jueves, 24 de octubre de 2013

Reconocimiento tardío a Di Benedetto

                                                                   Una obra única y luminosa

El 10 de octubre de 1986, a los 64 años de edad, moría solo y olvidado uno de nuestros mayores escritores. Estas palabras, que podrían confundirse con las de un texto romántico de finales del siglo XIX, nada tienen de ficción: aquel remoto viernes de octubre de 1986, en la cama 6 del sector 14 del Hospital Italiano, moría Antonio Di Benedetto.

Acaso antes de ingresar a ese último sueño que, dicen, antecede a la muerte, habrá visto sus días en Mendoza, donde había nacido, donde había escrito Zama y donde hasta el 24 de marzo de 1976 era subdirector del diario "Los Andes". Horas después del golpe cívico-militar, Di Benedetto fue detenido por los verdugos de la Junta que a lo largo de ocho años iba a aterrorizar al país. Jamás supo las causas de esa detención; se murió sin saberlo. Escribió: “Creo que nunca estaré seguro de que fui encarcelado por algo que publiqué. Mi sufrimiento hubiese sido menor si alguna vez me hubieran dicho qué exactamente. Pero no lo supe. Esta incertidumbre es la más horrorosas de las torturas”. Fue excarcelado el 4 de septiembre de 1977, pero a condición de que abandonara la Argentina. Francia fue el primer puerto de su largo exilio; después de vagar por otros países, se instaló en Madrid.

A la tortura de aquella pregunta sin respuesta se agregó la desventura del exilio. De golpe, se encontró viviendo el mismo horror que había imaginado para don Diego de Zama, el protagonista de su inmensa novela. “De Zama —dijo— primero tuve claramente el final. Pensé: y ahora qué le pongo adelante? Me dije: este final es la consecuencia de algo... Tengo que descubrir lo que hay adelante. Adelante estaba yo o el que creía ser yo o el imaginado yo. El yo que estaba descubierto era ese hombre angustiado, en una espera desesperada”. “A las víctimas de la espera”, anuncia la dedicatoria de esta novela en la que don Diego de Zama, ese ser ”solitario, aislado, patéticamente incómodo e inferior”, aguarda el nombramiento que pueda llevarlo a Lima, Santiago de Chile o Buenos Aires; esa espera se demorará por nueve años. Exactamente el mismo tiempo que desde el exilio Antonio Di Benedetto aguardó el retorno de la democracia. El nombramiento para don Diego de Zama jamás llegó, pero sí la democracia para Antonio Di Benedetto. Era el fin del exilio, el retorno tan esperado. Le habían prometido el oro y el moro. No sabemos el moro, el oro jamás lo consiguió. Para sobrevivir tuvo que ejercer cinco diferentes trabajos: taller de literatura, colaboraciones para “La Razón", asesorías para el gobierno de Mendoza, para el Instituto Nacional de Cinematografía y para la Secretaría de Cultura de la Nación. Aunque cueste creerlo, uno de los mayores escritores vivos en lengua española, con once premios internacionales sobre sus espaldas, obtenía de la Secretaría de Cultura un sueldo inferior al que cobraba un aprendiz de barrendero.

Los partes médicos dicen que lo mató un derrame cerebral. Esos partes nada dicen del olvido y de la incomprensión. El propio Di Benedetto sabía mucho de eso. “¿Hasta qué punto me estimo a mí mismo como para pretender ser estimado por los demás?”, confesó alguna vez, y, con la impiedad y franqueza que lo caracterizaban, agregó: “Yo invito a cada ser, a cada hombre, a que grabe sus palabras y sus pensamientos, desde que su mente se despeja por la mañana hasta que se reposa. Invito a que se vigile, se analice. Verá cuántas maldades, juegos, intereses ha puesto en acción para sobrevivir ese día, es decir, no la eternidad sino una miseria de 24 horas”.

Zama apareció en 1956, un año después de que lo hiciera Pedro Páramo, otra novela esencial para la literatura en lengua española. El mexicano Juan Rulfo fue reconocido de inmediato en Europa y América, con el argentino Antonio Di Benedetto demoraron un poco más. A comienzos de los años 70, en Francia, en Alemania y en España se leían y estudiaban sus textos. No sucedía lo mismo en nuestro país. Hubo unos pocos adelantados —Juan José Saer destacó la singularidad de la lengua con la que está contada Zama, Noé Jitrik señaló que don Diego de Zama bien podría ser el arquetipo de esos americanos que por imaginarse en Europa desdeñan a su propio continente—, pero cada vez que había que hablar de las novelas que honran a nuestra lengua, Zama no estaba en la lista. El olvido parece ser una costumbre nacional.

Casi como dibujando su inmediato destino, Di Benedetto supo escribir: “Para morir quisiera un lugar donde nadie me reconozca” y no es casual que el libro que publicó antes de morir se llame Sombras nada más. Hoy, a un cuarto de siglo de esa muerte, las piezas comienzan a acomodarse: los textos de Di Benedetto se investigan y estudian en diversas cátedras universitarias.